En 1981 fue lanzado el modelo 5150 de IBM: la evolución ha sido exponencial
La empresa se la jugó por llevar la tecnología a las casas. Luego pareció el ingenio de Bill Gates y todo se aceleró.
Hay productos que cambian la tecnología y otros que cambian la vida cotidiana. El IBM PC pertenece a las dos categorías.
Cuando IBM presentó su modelo 5150, el 12 de agosto de 1981, la idea de un computador personal era poco más que una curiosidad, una rareza que vivía en laboratorios universitarios, revistas especializadas y películas de ciencia ficción.
El modelo venía con 16 kilobytes de RAM, costaba el equivalente a unos cinco mil dólares de hoy y la mayoría de la gente no tenía idea para qué podía servir.
Lo que vino después fue uno de los procesos de transformación más veloces de la historia. En 45 años, esa máquina voluminosa y ruidosa se fue encogiendo, abaratando y multiplicando su poder a una velocidad que ningún ingeniero de la época habría podido predecir.
De hecho, un chip actual para smartphone es capaz de correr 600 veces más rápido que esa máquina. Y además, cabe en el bolsillo.
1. Para todos
A fines de los años 70 ya existían computadores personales como el Apple II, Commodore y otros equipos orientados a aficionados y pequeñas empresas. IBM, en cambio, era el gigante de los grandes computadores corporativos.
El proyecto que terminaría en el IBM PC nació con una velocidad poco habitual para la compañía: una docena de ingenieros tuvo más o menos un año para desarrollar la máquina.
La configuración básica incluía un procesador Intel 8088, 16 KB de memoria, teclado y conexión para cassettes. ¿El precio? 1.565 dólares. Todo eso sin siquiera monitor o una unidad para discos.
La frase de C.B. Rogers Jr., ejecutivo de IBM, resume perfectamente la ambición que tenía la compañía: «Este es un computador para todos».
2. El factor Bill Gates
Este «computador para las personas» necesitaba un sistema operativo. Entonces IBM terminó recurriendo a una pequeña empresa basada en Seattle, llamada Microsoft.
El detalle es que Microsoft no contaba con un sistema operativo propio para ofrecer. Pero Bill Gates y Paul Allen encontraron la solución al comprar por unos 75 mil dólares los derechos de un sistema ya desarrollado, que sería adaptado y terminaría convertido en PC-DOS para IBM, el sistema operativo para la máquina.
Irónicamente, Microsoft no hizo el sistema como algo cerrado y conservó el derecho para licenciarlo a otros fabricantes bajo el nombre MS-DOS. Ese fue el golpe maestro: IBM fabricaba el computador, pero Microsoft podía vender el software a cualquiera que fabricara computadores compatibles.
Bill Gates estaba convencido del potencial de un PC, que podía transformarse en «la herramienta definitiva» para trabajar con textos, números, imágenes y, eventualmente, video. Profético. Además, acertó en algo fundamental: el verdadero poder del computador no estaba solamente en la máquina, sino en todo lo que se podía hacer con ella.
3. El estándar
IBM tomó otra decisión poco habitual para la época. Hizo públicas suficientes características técnicas del PC como para que otras empresas pudieran fabricar componentes compatibles: procesadores, memorias, tarjetas, discos, periféricos y, por supuesto, software.
Entonces ocurrió algo que IBM probablemente no esperaba: aparecieron los «clones». Empresas de todo el mundo comenzaron a fabricar computadores compatibles con IBM, y mucho más baratos. El PC dejó de ser solamente «el computador de IBM» y pasó a convertirse en una plataforma abierta.
La caja podía ser IBM, Compaq, Dell o cualquier otra marca. Lo importante era que dijera que, en esencia, resultaba compatible con PC.
Las ventas reflejaron el fenómeno: de unas 20 mil unidades durante el primer año se pasó a más de medio millón en 1983.
4. Llega la diversión
Además de cambiar desde su raíz a la industria informática, el PC también cambió nuestras rutinas y formas de trabajar en oficinas y hogares.
Durante los años 80 comenzaron a masificarse programas que transformaron el computador en una herramienta práctica. Hablamos de software, claro, como procesadores de texto, planillas de cálculo, bases de datos y posteriormente, programas gráficos.
El computador pasó de ser una máquina que había que programar a una herramienta para hacer cosas concretas. Y también llegó la diversión.
Los mismos computadores utilizados para llevar inventarios o hacer presupuestos comenzaron a convertirse en máquinas para jugar y en las principales herramientas para crearlos.
Los disquetes, las tarjetas de sonido, los primeros discos duros y posteriormente las interfaces gráficas fueron construyendo el computador que muchos de nosotros conocimos y que aún se mantiene como la experiencia premium para jugar, ya sea de manera casual o competitiva.
Lo curioso es que el PC no necesitó ser perfecto para triunfar. Necesitó ser suficientemente abierto como para que millones de personas pudieran encontrarle nuevos usos.
5. Nueva era
En el 2026, el PC está entrando en una nueva etapa: la inteligencia artificial. Hoy, los nuevos computadores incorporan unidades especializadas llamadas NPU (o unidad de procesamiento neuronal) para ejecutar determinadas tareas de IA directamente en el equipo, desde traducción y videollamadas hasta reducción de ruido y funciones adaptativas, sin necesidad de subir a la nube.
Pat Gelsinger, entonces CEO de Intel, lo había adelantado. «El AI PC será un momento de cambio radical en la innovación tecnológica», comentó.
Si por décadas comprábamos un computador preguntando cuánto tenía de RAM, qué procesador incorporaba o cuánto almacenamiento ofrecía, ahora comienza a importar otra pregunta: ¿qué puede hacer un PC por mí?.
16 KILOBYTES DE RAM era la capacidad del primer PC: el chip de un celular actual es 600 más rápido.


