Arquero de Everton relata la trastienda de las dos horas de espera para jugar dos veces con la U en el Estadio Nacional
Algunos compañeros se pusieron a dormir en las colchonetas. Otros se sometieron a masajes, pero todos tuvieron que lidiar con la alta temperatura a las tres de la tarde, dice.
Durante casi dos horas, los jugadores de Everton tuvieron que encontrar la manera de descansar sin enfriarse, recuperarse sin desconectarse y volver a ponerse en marcha después de haber entrado a la cancha a competir. Fue la extraña trastienda que dejó la clasificación de Universidad de Chile, por un marcador global de 2-1, en una llave marcada por la suspensión del primer partido en Sausalito. Aquel encuentro se había detenido el jueves por el lanzamiento de bengalas hacia la cancha y las tribunas cuando faltaban ocho minutos y los azules ganaban 1-0. Ese tiempo restante se disputó el domingo, desde las 14.45 horas, sin público y en el Estadio Nacional, el mismo escenario donde a las 17.30 comenzó el partido de vuelta, que terminó igualado 1-1.
La fórmula generó fuertes críticas y en Everton quedó la sensación de haber competido bajo condiciones desfavorables.
Para los jugadores el problema más concreto apareció entre ambos partidos. La espera resultó incómoda por la alta temperatura y por la brusca interrupción física en medio de una exigencia de alto nivel. «Todo el staff de Everton, los utileros, nutricionistas, todas las personas que estaban ahí, nos apoyaron mucho. Hubo algunos compañeros que descansaron, que se tiraron a dormir un rato en las colchonetas. Otros se sometieron a masajes. Yo me puse a tomar mate para activarme y a escuchar música. Imagínate con todo el calor que había y el problema de estar activo, pero después de dos horas, sin hacer nada, en reposo, incluso bañarte, y luego tener que activarse de nuevo. Fue una logística que nos complicó a todos, a los utileros, a la gente que trabaja en los viajes. Estamos molestos, pero siempre buscamos disputar lo deportivo en igualdad de condiciones», explicó este lunes Ignacio González, arquero y una de las figuras del cuadro ruletero.
El fastidio aumentó después del partido, alimentado también por la amargura de quedar fuera. «¿Puedo mandar un saludito? Un saludo grande a los inoperantes e ineficientes de la ANFP y la Federación. Espero que hayan disfrutado de este día histórico y vergonzoso para el fútbol nacional», lanzó Diego Oyarzún, capitán del equipo oro y cielo, ante las cámaras de TNT Sports. Sus palabras agregaron más fuego a la polémica y abrieron la expectativa sobre un eventual castigo del Tribunal de Disciplina.
«El equipo está con el capitán», aseguró González. «Me enteré de sus declaraciones cuando ya me estaba yendo, porque fue una nota al final del partido, pero tiene que ver con que estamos muy molestos por cómo se origina el tema. Yo estaba ahí mismo cuando cayó la primera bengala, que salió desde la barra de la U. Nunca salió de la barra nuestra. Entonces, obviamente, los más grandes y referentes del equipo tenemos que alzar la voz por nuestra gente y por nuestro club. En el fondo queríamos igualdad de condiciones. Nunca nos imaginamos que íbamos a tener que resolver el primer partido dos horas antes. Eso no estaba en los planes de nadie. Incluso los jugadores del otro equipo estaban molestos. Estas cosas no deberían volver a pasar. De partida, se le podría haber preguntado a la gente que organiza en los clubes, a los jugadores, que somos los protagonistas, si una programación así nos acomoda. Te aseguro que cualquiera te diría que no».
Y ahora puede ser que además Oyarzún sea castigado.
«Desconozco cuáles son los pasos a seguir, pero como equipo estamos con Diego, lo apoyamos, porque estamos molestos por lo que pasó».
¿Y ustedes siempre quisieron jugar?
«Como jugadores siempre fuimos partidarios de disputar los minutos restantes en cancha, pero en igualdad de condiciones. Los minutos deberían haberse jugado en nuestro estadio o en un estadio neutro, pero no en el estadio de la visita. Aparte, la logística dejó mucho que desear, tanto para ellos como para nosotros. Imagínate tener que hacer un trabajo de precompetencia, de unos 40 a 45 minutos, con altas temperaturas, a las 3 de la tarde. Jugar, esperar a que pasen dos horas y después volver a jugar, con otro trabajo de precompetencia. Encuentro que algo no se manejó bien por el lado deportivo y que no corresponde».


