No todo fue amor en foro sobre la cobertura televisiva del terremoto
El conductor de 24 horas de TVN y Tomás Mosciatti, de la radio Bío-Bío, se dijeron de todo. Pero, ojo, sin garabatos.
La sala está casi llena, apenas iluminada. El público mira hacia un mesón larguísimo. A un extremo, está Amaro Gómez-Pablos, sentado, hablándole a la gente. Al otro, Tomás Mosciatti, mirando a Amaro. Los dos -el hombre de la tele y el de la radio- vienen a lo mismo: a conversar sobre el informe del Consejo Nacional de Televisión que habla de qué tal lo hicieron los canales cuando cubrieron el terremoto.»El trabajo de la prensa fue muy bueno», dice Amaro, y se pone a tirar flores: que no sólo reportearon sino que también asistieron a la gente, que TVN es un canal del Estado -no del gobierno de turno- que, por eso, se siente feliz de que los protagonistas de las noticias de la catástrofe hayan sido las personas.» Y repite, por si a alguien no le quedó claro: «Este es un canal del Estado».
Amaro habla, habla y habla, mientras Mosciatti espera con paciencia china que llegue su turno. Le toca, acomoda el micrófono y dispara: «No me gusta cómo se estructuró en sus orígenes la televisión en Chile».
El público está calladito, la presentadora al lado de Mosciatti sonríe y él dispara de nuevo: «Tuvimos un sistema parecido al soviético, con una cadena nacional para todo el país. Eso es muy antidemocrático».
El público sigue en silencio, la presentadora de al lado sigue sonríendo y Mosciatti sigue: «Justamente -a la soviética- se va a los lugares del terremoto y se mira a la gente con el microscopio, como a una ameba. Para informar hay que tener referencias, saber desde dónde se está hablando. Y eso se hizo poco», remata-
Amaro, que escuchó todo sin picarse, ya no puede quedarse callado: «Le he dejado pasar muchas a Tomás, pero me parece triste y pobre la analogía del canal soviético».
Si la escena fuera de la tele, debería venir una lluvia de chanes. Pero lo que viene es otra arremetida de Amaro: «No soy de los periodistas que se envalentonan denostando a otros», dice, españolísimo, en una frase que en chileno quedaría así: «No soy de los que se hacen los choros a costa de los demás».
La gente lo aplaude y Mosciatti, que ahora es el malo de la película, se defiende diciendo que la comparación soviética era con la tele de antes. Pero algunos del público, que escucharon clarito que el palo también iba para los canales de ahora, murmuran: «¡Saaaaleeeee!».
El presentador de «24 horas» y el director de la Radio Bío-Bío se responden y se interrumpen hasta que una chica que está en la presentación formula una pregunta que hace hace que todo se olvide.
Pero fuera de la sala, Tomás lanza: «Se ponen muy sensibles con el tema de si son un canal del Estado o del gobierno de turno. Por algo será». Lo dice y se ríe


