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Autor de la Foto: JAVIER TORRES
Título/Pie de foto: El juez tuvo que retirarse del estadio bajo protección de paraguas.
El árbitro fue protagonista en el empate 1-1 entre O'Higgins y la UC
Los rancagüinos no le perdonan la final de 2012 ante la U y los cruzados se enojaron por un gol anulado al Pájaro Gutiérrez.
Paolo Villagrán
Rancagua .- Insultos, acusaciones, ofensas a la honra y más insultos. La rechifla de unos 5 mil hinchas fue monumental apenas Enrique Osses Zencovich pisó el gramado del estadio El Teniente de Rancagua para dirigir el partido entre los locales y la UC.
El juez volvía a la ciudad luego de la final de 2012 en que Universidad de Chile se impuso en los penales a O'Higgins. En esa oportunidad los locales se sintieron perjudicados. Por eso los celestes fueron implacables desde un primer momento, reclamando airadamente cada cobro a favor de la UC. Hasta una canción le dedicaron: «Osses, por tu culpa perdimos la final».
Eso hasta los 38 minutos, cuando tras un impecable tiro libre de Darío Botinelli que se estrelló en el horizontal, el juez anuló el gol legítimo que convirtió Roberto Gutiérrez para los cruzados. El reclamo del Pájaro fue con todo. Sabía que no la tocó con la mano como consideró el juez y por eso lo tuvo que retener su compañero Walter Ibáñez para que el asunto no pasara a mayores, aunque de todas formas se ganó una tarjeta amarilla.
«Qué sé yo lo que vio, anda a preguntarle a Osses esa cuestión, pero le pegué con la cara a la pelota», declaró Gutiérrez visiblemente molesto a la salida de camarines.
Desde ahí para adelante, los que no dejaron de gritarle al juez fueron los más de 3 mil hinchas cruzados que llegaron a El Teniente. La rabia se apoderó de los visitantes todavía más cuando, antes de terminar el primer tiempo, Pablo Calandria puso el 1-0 para O'Higgins en clara posición de adelanto.
Pese al penal que cobró en el segundo tiempo, que significó el 1-1 para los cruzados (gol de Darío Botinelli), y que tuvo aroma a compensación, Osses tuvo que salir escoltado hacia camarines cuando terminó el partido. Lo acompañaron carabineros y guardias de seguridad, los que con paraguas lo protegieron antes de que llegara al túnel. Parece que Rancagua no es un destino recomendado para el colegiado.


