Los azules golearon por 5 a 0 a Ñublense con Javier Altamirano como figura
Estaba con ansias de volver a jugar en torneos. Soy autoexigente, quiero mejorar lo que hice en Estudiantes y en Huachipato, dijo el volante.
Javier Altamirano dejó alma y cuerpo en el pasto del estadio Nacional y el público le agradeció cada jugada que lideró la goleada 5-0 de Universidad de Chile sobre Ñublense, por la primera fecha del Torneo Nacional 2025. El jugador se emocionó y valoró mucho el cariño de sus compañeros y la gente, sin olvidar el magro episodio de salud que vivió el año pasado en Estudiantes de La Plata, donde se desmayó en pleno partido ante Boca Juniors el 17 de marzo del año pasado y vio complicado su retorno a las canchas.
«Estaba con ansias de volver a jugar en torneos, empezando un nuevo año en mi carrera. Estoy feliz, entreno para ayudar a mis compañeros, para mejorar como persona y jugador. Soy autoexigente, quiero mejorar lo que hice en Estudiantes y en Huachipato. Ese Javier ya pasó, gracias a Dios salió todo bien, demostré el jugador que soy y a seguir disfrutando de esta profesión que es hermosa. Mi objetivo personal es seguir mejorando, pero partido a partido, sin ansiedad, pero disfrutando de esto que es lindo, que estuve mucho tiempo sin hacerlo. Estoy en una etapa de mi vida para disfrutar, estoy agradecido de ello», reflexionó el autor de uno de los goles de los azules.
Su talento dejó boquiabiertos a todos los que vieron el partido, y fue como una expresión inmensa de desahogo. A los 48 minutos, recién iniciado el segundo tiempo, recibió un pase de Fabián Hormazábal y golpeó como un latigazo la pelota, que se metió en el ángulo superior derecho de Nicola Pérez y abrió el marcador para su equipo.
Todos sus compañeros corrieron a celebrar con él, pues ese gol se sintió bien para todos y, para demostrarlo mucho mejor, el cuadro de Gustavo Álvarez anotó cuatro goles más en el partido, dejando noqueado a un Ñublense que tuvo un jugador menos desde los 37, tras expulsión de Esteban Valencia.
«Salió bueno el tiro, gracias a Dios salió el gol. Lo que hace la gente y lo que te transmiten es muy lindo, y cuando se vio que entró el gol quedé muy feliz y agradecido, la gente me hizo sentir así. En el primer tiempo me sentí al debe en el último tercio de la cancha, pero al final agarré protagonismo. Con la confianza que me dan mis compañeros me ayuda bastante para entregar todo lo que puedo. Desde el primer día me hicieron parte de ellos y se demuestra en el campo, estoy muy feliz por ello y porque se ganó», detalló Altamirano.
El técnico azul no se quedó ajeno a la gran actuación de su mediocampista y dijo que «la principal alegría es verlo dentro de la cancha. No me sorprende ver actuaciones como las que tuvo hoy, tiene muchísimo más por entregarle al club».
El elenco azul cerró la victoria con doblete de Lucas Di Yorio, que apenas tocó la pelota metió su gol a los 51 minutos y, luego, a los 68 remató con violencia y marcó su segundo tanto. Leandro Fernández anotó el suyo a los 63 y Nicolás Guerra cerró la faena a los 89.
Javier Altamirano dejó alma y cuerpo en el pasto del estadio Nacional y el público le agradeció cada jugada que lideró la goleada 5-0 de Universidad de Chile sobre Ñublense, por la primera fecha del Torneo Nacional 2025. El jugador se emocionó y valoró mucho el cariño de sus compañeros y la gente, sin olvidar el magro episodio de salud que vivió el año pasado en Estudiantes de La Plata, donde se desmayó en pleno partido ante Boca Juniors el 17 de marzo del año pasado y vio complicado su retorno a las canchas.
«Estaba con ansias de volver a jugar en torneos, empezando un nuevo año en mi carrera. Estoy feliz, entreno para ayudar a mis compañeros, para mejorar como persona y jugador. Soy autoexigente, quiero mejorar lo que hice en Estudiantes y en Huachipato. Ese Javier ya pasó, gracias a Dios salió todo bien, demostré el jugador que soy y a seguir disfrutando de esta profesión que es hermosa. Mi objetivo personal es seguir mejorando, pero partido a partido, sin ansiedad, pero disfrutando de esto que es lindo, que estuve mucho tiempo sin hacerlo. Estoy en una etapa de mi vida para disfrutar, estoy agradecido de ello», reflexionó el autor de uno de los goles de los azules.
Su talento dejó boquiabiertos a todos los que vieron el partido, y fue como una expresión inmensa de desahogo. A los 48 minutos, recién iniciado el segundo tiempo, recibió un pase de Fabián Hormazábal y golpeó como un latigazo la pelota, que se metió en el ángulo superior derecho de Nicola Pérez y abrió el marcador para su equipo.
Todos sus compañeros corrieron a celebrar con él, pues ese gol se sintió bien para todos y, para demostrarlo mucho mejor, el cuadro de Gustavo Álvarez anotó cuatro goles más en el partido, dejando noqueado a un Ñublense que tuvo un jugador menos desde los 37, tras expulsión de Esteban Valencia.
«Salió bueno el tiro, gracias a Dios salió el gol. Lo que hace la gente y lo que te transmiten es muy lindo, y cuando se vio que entró el gol quedé muy feliz y agradecido, la gente me hizo sentir así. En el primer tiempo me sentí al debe en el último tercio de la cancha, pero al final agarré protagonismo. Con la confianza que me dan mis compañeros me ayuda bastante para entregar todo lo que puedo. Desde el primer día me hicieron parte de ellos y se demuestra en el campo, estoy muy feliz por ello y porque se ganó», detalló Altamirano.
El elenco azul cerró la victoria con doblete de Lucas Di Yorio, que apenas tocó la pelota metió su gol a los 51 minutos y, luego, a los 68 remató con violencia y marcó su segundo tanto. Leandro Fernández anotó el suyo a los 63 y Nicolás Guerra cerró la faena a los 89.


