Mayor Katherine Villanueva cuenta cómo se organizan
Dice que en un mes han detenido a 113 personas, la mitad por conducción bajo los efectos del alcohol.
El Quisco es uno de los balnearios más concurridos durante la temporada estival. Tanto Carabineros como el municipio cifran en 3.400.000 personas la población flotante que llega buscando playa y mar a la localidad que cuenta con 20 mil habitantes.
El aumento de la población trae también un alza en el número de delitos. Por ello, Carabineros aumentó su dotación con el Plan Verano Seguro, una estrategia institucional que refuerza la seguridad en zonas de alta afluencia turística.
A fines de enero, la mayor Katherine Villanueva asumió el mando de la Cuarta Comisaría Temporal de El Quisco como parte del Plan Verano Seguro. En su primera experiencia fuera de la Región Metropolitana, lidera un equipo de 23 efectivos provenientes de diversas unidades especializadas, encargados de patrullajes preventivos y controles policiales. Ellos se sumaron a la dotación permanente del lugar, que suma en total casi medio centenar.
«Yo llegué el 28 de enero en respuesta al refuerzo de seguridad que el Gobierno de Chile tiene implementado como estrategia institucional. Se despliegan más de 1.300 efectivos a nivel nacional donde hay mayor afluencia de público. Esto permite otorgar un servicio policial de mejor calidad», explica la mayor Villanueva.
El Quisco enfrenta desafíos significativos en verano debido al aumento exponencial de su población. Para responder a esta realidad, el contingente de Carabineros ha intensificado controles de identidad y vehiculares, detectando infractores y personas con órdenes de detención vigentes.
Villanueva entrega cifras: «Hasta el momento llevamos 999 controles de identidad y 1.225 controles vehiculares. Esto ha permitido la detención de 113 personas, superando en cuatro puntos porcentuales las cifras del año pasado», detalla.
Los delitos
El principal delito cometido en estos días de sol y calor es la conducción en estado de ebriedad, afirma la mayor. «De los 113 detenidos, la mitad corresponde a personas que manejaban bajo los efectos del alcohol», dice.
Además, el personal policial ha cursado 465 infracciones de tránsito, muchas de ellas por circular sin documentación al día o sin licencia de conducir. Un aspecto preocupante ha sido la falta de sillas de seguridad para niños: «Me ha llamado la atención la cantidad de menores que viajan sin la protección adecuada».
El combate al comercio ambulante y la venta ilegal de alcohol en la playa también ha sido un eje de trabajo. Gracias a operativos conjuntos con la Policía Marítima y Seguridad Pública Municipal, la presencia de vendedores en el borde costero ha disminuido considerablemente.
«Si usted viene al Quisco, verá que esto está prácticamente erradicado. La gente puede caminar tranquila y eso ha sido muy valorado por los vecinos y turistas», asevera.
Desde el municipio también han extremado recursos. «Nosotros contratamos mayor cantidad de funcionarios de Seguridad Pública. Hicimos el convenio OS14 con Carabineros. Entonces, un Carabinero se sube a un vehículo de seguridad acompañado de tres o cuatro funcionarios de Seguridad Pública», explica el alcalde José Jofré.
Sin embargo, Jofré asume que es necesaria mayor presencia de personal marítimo para complementar la fiscalización en playas. «Eso falta, Policía Marítima para entrar a la playa, a la arena. Porque cuando ellos han venido, nos ha resultado y han salido súper bien, pero falta una mayor dotación. Necesitamos que desde el Congreso aprueben contratar más marinos para que puedan estar en las temporadas estivales en nuestras comunas que tenemos playas», añade.
Mujeres
Este año, un aspecto distintivo de la comisaría temporal de El Quisco es su liderazgo femenino. «Somos mujeres las que estamos al mando de la unidad. Durante febrero, yo como comisario y el resto del año la subcomisaria Karina Velázquez. Es una fortaleza que destaca la institución para promover el desarrollo profesional de la mujer en Carabineros», subraya.
El trabajo en terreno ha permitido reforzar la sensación de seguridad en una de las comunas con mayor presión turística del litoral central. «La gente nos agradece. Nos dicen qué bueno que están aquí porque ahora pueden ir a la playa con mayor tranquilidad. Eso nos motiva a seguir reforzando nuestra labor», destaca la mayor Villanueva.


