Testigo relata cómo operaron las vías aluvionales de la ciudad
Varias quebradas se activaron por las inusuales lluvias. La ruta hacia Antofagasta quedó cortada.
Cerca de la 9 de la mañana, Juan Pablo Pino se subió a su auto y partió a comprar. Él vive en Tocopilla, en la zona centro y trabaja manejando un colectivo. El llamado de un amigo pidiéndole ayuda le permitió ver cómo de un momento a otro la lluvia se desató y provocó que varias de las quebradas que hay en la parte alta de la ciudad se activaran y el agua, tierra y piedras que bajaban desde los cerros llegaron con toda la fuerza a las calles de la ciudad.
«Salí a comprar unas cosas antes de que quedara la grande. Salí como a las 9.30 y fui a comprar algo para comer, una arena para mi gata y pilas para la linterna. Estaba lloviendo pero poco. Como a las 10 estaba toda la gente comprando cosas, yo ya me iba para el lado sur, iba a dejar a unas personas y me llama un amigo, el Daniel, que vive en el sector de Las Tres Marías, en el lado norte, donde ocurrió el primer aluvión. Él estaba trabajando en el lado sur y me llama para preguntarme si lo podía ir a buscar porque quería irse donde su familia. En eso empieza a sonar la alarma SAE de evacuación de las Tres Marías».
Juan Pablo, de 38 años, fue a buscar a su amigo, con la intención de llevarlo hacia la zona norte de la ciudad, pero fue imposible cruzar. Trataron por distintas calles, por la parte alta, por la parte baja, pero ya el agua bajaba con fuerza. Por seguridad optaron por irse a la casa de Juan Pablo.
«El agua venía bajando muy fuerte, nos asustamos con mi amigo. Ahí ubicamos la primera calle de vuelta y nos fuimos nomás, no nos podíamos arriesgar, estaba súper complicado. Nos pilló de improviso, de un momento a otro quedó la grande. Fueron como 15 minutos en que empezó a caer mucha agua», recuerda.
Las vías
A esa altura, Tocopilla estaba cortada en tres partes, por dos grandes flujos de agua que bajaban desde los cerros. Uno de ellos era el de la calle OHiggins, que cruza de cerro a mar.
«Por el aluvión anterior que hubo, en Tocopilla se construyeron vías aluvionales. Esas calles quedaron con unos pequeños muros por los costados, para que el agua no se desvíe hacia las casas y corra hacia abajo, encauzada. El agua pasó como un río hacia abajo», describe Juan Pablo.
Además, en la parte alta de Tocopilla construyeron varias piscinas aluvionales. «Arriba de la quebrada de la Huella Tres Puntas hay como 20-25, son enormes, cada una mide como dos canchas de baby fútbol. Las otras piscinas aluvionales, que deben ser unas 20, están arriba del cerro La Cruz», describe.
Las piscinas están diseñadas para que acumulen el agua y ésta vaya decantando hacia abajo. «La calle OHiggins fue diseñada para eso, para que el agua no se metiera a las casas cuando pasara por ahí, que fue lo que pasó con el aluvión anterior».
Los autos
En varios videos que circularon durante el día, se ven vehículos arrastrados por la fuerza del aluvión. Van bajando por la calle OHiggins, una de las vías aluvionales.
«Eran autos que estaban estacionados más arriba. Algunos deben haber bajado unas cuatro cuadras, hay videos que se ven autos que empiezan a ser arrastrados desde la parte alta y esos mismos autos se ven más abajo después», describe Juan Pablo.
En el día a día, agrega, «en OHiggins se estacionan autos o la gente que vive por ahí deja sus autos afuera en la calle. Las vías aluvionales cumplieron su función, lo malo fue que había gente que tenía sus autos estacionados ahí y el agua pasó a llevar todo».
Con el paso de las horas la gran cantidad de agua que bajaba por distintas calles disminuyó, pero quedaron con mucho barro y piedras.
«Fue fuerte, yo estaba asustado cuando vimos bajar el agua de esa manera. Yo quedé impresionado, se formó un verdadero río, después fuimos a ver al mar y estaba todo café, decantó todo hacía el mar», describe.


