Obras aluvionales contuvieron el gran flujo de agua y barro, pero no pudieron evitar todos los problemas
El geógrafo Simón Insunza y el seremi de Obras Públicas José Pablo Fuentes detallan el fenómeno paso a paso.
«Flujo de detritos» es lo que ocurrió técnicamente este martes en Tocopilla. «Una masa o un volumen de agua, tierra, fragmentos, bloques, que en el fondo también va arrastrando otro tipo de materiales a su paso. Basura, por ejemplo. También autos», explica Simón Insunza, geógrafo de la Universidad Católica, especialista en reducción del riesgo de desastre y miembro de la agrupación Riesgo Cero.
He aquí el fenómeno paso a paso:
Récord de lluvia: Este martes, hasta poco después del mediodía, habían caído entre 15 y 25 milímetros de agua entre Taltal y Tocopilla, cuenta. «Vamos a tener la lluvia de 5 o 6 años concentrada en un par de horas».
Tierra suelta: «El suelo que tenemos allá no está tan apto o no tiene una capacidad de respuesta tan buena ante las lluvias. Es una zona desértica y el suelo allá es poco consolidado. ¿Eso qué quiere decir? Que es tierra, arena suelta y que también tiene muchos fragmentos rocosos», explica. Otro elemento más para tener en cuenta: tampoco hay vegetación, lo que ayuda a compactar el suelo y que no escurra tan fácilmente.
Quebradas: «Hay muchas quebradas que están inactivas. Una quebrada es una figura geomorfológica o figura geográfica por donde el agua escurre. Por algo se formó. No está ahí porque sí. En el norte no llueve siempre, pero cuando llueve, el agua tiene que escurrir por alguna parte», explica Insunza.
Impermeabilización: Antes de la ciudad, las quebradas caían al mar. El pavimento ha ido impermeabilizando el suelo, lo que impide aún más que absorba el agua. Entonces sólo le queda escurrir a gran velocidad. «Cuando se encuentra con la ciudad, el agua sigue escurriendo por donde lo hacía antiguamente», explica.
Gran pendiente: A eso hay que agregarle una pendiente pronunciada, porque la ciudad está construida a los pies de la Cordillera de la Costa. «Una gran cantidad de lluvia y la pendiente hace que el terreno pierda presión interna y en el fondo el agua arrastre toda esta masa de lodo y tierra», asegura.
Piscinas y ductos: Tocopilla tiene obras aluvionales para conducir hacia el mar el agua que se acumula en las piscinas o pozas decantadoras de la parte alta de los cerros. Esas obras comienzan como ductos semicerrados de hormigón y al ir bajando se conectan con algunas calles que corren de oriente a poniente y que en sus bordes tienen muros continuos de más o menos la misma altura que una barrera New Jersey. Hace una semana, los ductos semicerrados del primer tramo de las obras fueron limpiados, porque tenían basura y escombros. «Yendo por la parte aluvional, funcionaron las obras construidas. Lo que está mostrando en la televisión y en diferentes medios es donde tenía que circular el agua», dijo el seremi de Obras Públicas de la Región de Antofagasta, José Pablo Fuentes, en una entrevista con el medio TimeLine.
Riesgo invisible: «Otro elemento importante es que también, por una invisibilización del riesgo, cada vez más hay presencia de asentamientos o campamentos sobre estas quebradas», explica. Muchas veces se hacen las obras de mitigación, como los ductos aluvionales, sobre la base al peor escenario conocido. «El problema es que cada vez estos peores escenarios conocidos se están quedando chicos, por así decirlo. Cada vez se ven superados. Las medidas de mitigación disminuyen un poco el efecto de los aluviones, pero aún así se ven sobrepasadas», explica.



