Está lesionada con un esguince en el pie
Pese a su lesión, admite que soy muy tosca y no tengo miedo de las jugadas. La adrenalina gana.
Ya no baila al ritmo del axé, pero Amanda Cibely (43), brasileña que en los 2000 era parte de Caramba Axé y participó en el extinto ‘Mekano', ahora mueve sus piernas con el fútbol. Radicada en México, lleva nueve años practicándolo. ‘He jugado en la posición de media, defensa y delantera, pero me apasiona más el arco', confiesa. Mal no le ha ido, pues asegura que ‘ya llevo tres trofeos. Es algo que me apasiona mucho hacer. Más cuando los equipos son muy buenos y fuertes. Son mujeres que han jugado toda la vida y algunas en la categoría profesional'.
Eso sí, el 27 de septiembre se esguinzó un pie. ‘Me lesioné al aventarme para hacer una atajada en el arco. Me torcí el tobillo. Me dio un esguince. Y estoy en tratamiento. Ya mucho mejor, pero aún sin poder ponerme tacones y apoyar el pie en la totalidad', dice, añadiendo que estará alrededor de 20 días fuera de las canchas para sanarse.
Pese al traspié, no duda en mostrar su amor por el fútbol. ‘Quiero seguir con mi racha consecutiva de la arquera menos goleada de la temporada… Me he superado y me he ganado el cariño y reconocimiento de mis compañeras y de otros equipos. Me esfuerzo y siempre doy lo mejor. Dios es bueno, me da destrezas que pensaba que no tenía. Soy muy tosca y no tengo miedo de las jugadas. La adrenalina gana', comenta.
¿Amanda, cómo partió en el fútbol?
‘Empecé con el equipo de la escuela de mis hijos y ahora juego en un equipazo, con las mejores jugadoras de la ciudad. Juego en dos escuadras: una se llama Euforia FC y la otra Gurisas FC. Jugué voleibol en mi juventud, y mis técnicas ahí son muy chistosas, porque me siento más segura y he sacado varios tiros de gol con técnicas del voley, los tiros de esquina. Y como soy muy tosca, me aviento y voy encima del balón sin miedo'.
El arco le acomoda, pues indica que tiene buen reflejos con los pies. Sabe leer a sus contrincantes y se la pasa gritándoles a sus compañeras para dar las mejores directrices. Esa pasión, confiesa, la ha llevado a lesionarse una que otra vez. ‘A veces las rodillas, el hombro por tirarme al suelo para los penales. Pero hace tiempo que no me lesionaba como ahora. Mi esposo a veces me regaña, porque sabe que soy muy intensa. Me dice: ¿Qué necesidad? Pero es el primero en apoyarme y siempre me va a ver en los partidos, así como mis hijos, sobre todo el menor, que también salió un súper jugador de fútbol', cierra la bailarina brasileña.


