Claudio Cancino también es top ten mundial en la modalidad dos manos
Se llevó todos los premios este fin de semana en campeonato UC al Cubo. Lo quemás me motiva es la satisfacción del progreso, dice.
Claudio Cancino dice que tiene alrededor de 100 cubos Rubik, aunque son entre diez y 12 los que mantiene siempre en su escritorio, para entrenar. Pero no se trata de cualquier cubo.
«Son más profesionales, de velocidad. El que ocupo tiene imanes para que quede alineado y un barnizado que le entrega mejor agarre y ayuda a que no se resbale. Además, no son completamente cuadrados, tienen unos bordes más curvos para que, si no queda alineado, siga girando igual sin ningún problema», explica desde su casa en Viña del Mar.
Un rompecabezas de estas características cuesta alrededor de $50.000, aclara, pero son necesarios para entrenar con miras a las grandes ligas del cubo, que es donde apunta el joven de 18 años: desde febrero de 2023, cuando logró su primer récord, lidera la especialidad en Chile y actualmente figura como primer sudamericano y noveno lugar mundial en velocidad a dos manos del cubo 3×3 (el clásico, con tres piezas por cada lado), con tres segundos y 74 centésimas, en una lista donde aparece rodeado de jugadores estadounidenses, chinos y un polaco, según los registros de la World Cube Association (ver tabla).
El fin de semana el viñamarino se quedó con los principales premios del torneo UC al Cubo, que organizó la Facultad de Matemáticas, logrando el primer lugar en 3×3 a dos manos (marcó 6 segundos y 46 centésimas) y movió prodigiosamente los dedos como pinzas para obtener el triunfo en la modalidad una mano (one handed), donde cronometró 9 segundos y 52 centésimas.
«Con una mano se suele cambiar ciertos movimientos, porque hay algunos que no se pueden hacer tan rápido. No tiene una gran diferencia, con la misma práctica se van mejorando los movimientos de los dedos», explica Cancino, quien recibió su primer Rubik en 2018 y se dedicó a aprender con tutoriales.
«Diría que lo que más me motiva es la satisfacción del progreso», comenta.
En 2025 planea entrar a estudiar Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, por lo que este año se lo tomó sabático para concentrarse en la competencia.
«Lo hice para poder viajar con mayor flexibilidad. En Chile lo más normal es ir a torneos en Santiago y Concepción. Yo mismo he organizado competencias en Viña, en julio fui al campeonato sudamericano, en Argentina, y ahora en noviembre voy a las nacionales en Brasil», destaca. Para los viajes recibe ayuda de la tienda de juegos Soletta, su sponsor.
Cómo entrena
Su régimen de entrenamiento es potente.
«Tengo los record nacionales de 3×3 a 6×6 y una mano, pero no practico todas las categorías todos los días. Por períodos me motivo con una, quiero mejorar y le dedico más tiempo. Lo que sí hago generalmente es 3×3, que debe rondar entre una hora y media a dos horas todos los días, en promedio», calcula.
Para mejorar recurre a los timers (temporizadores), que generan un revoltijo de colores, con movimientos que se escriben en la notación del cubo, un sistema parecido al que se utiliza en el ajedrez.
«Básicamente, nos indican una forma para mezclarlo y después lo resolvemos con un cronómetro, y así vamos simulando una competición», explica el joven.
«También uno puede aprender algoritmos, para demorarse menos tiempo. Son casos que uno identifica para armar el cubo, los aprende y cuando los encuentra de nuevo ya sabe cómo resolverlos», agrega.
¿De qué le ha servido el cubo?
«Diría que para la memoria ha sido un gran aporte, además de permitirme vivir esas experiencias de frustración, rabia y enojo, y poder lidiarlas de mejor manera en momentos de estrés, donde uno se siente superado, uno lo alivia mucho mejor cuando lo vive en algo que le importa tanto. Cuando los nervios te superan uno va descifrando sus propios métodos para poder concentrarse, para no pensar en nada mientras lo resuelves y poder dar lo mejor de sí».
Torneo oficial
La primera versión de UC al Cubo se realizó en el campus San Joaquín.
«Participaron 70 competidores de todas las edades, es un torneo oficial de la WCA, y todos los tiempos quedan registrados para los rankings nacionales, continentales o mundiales», describe Javier del Valle, vicepresidente de la FEUC, organizadores junto a la Facultad de Matemática UC.
El dirigente, que estudia Ingeniería, es un asiduo entusiasta del puzzle desde 2017.
«El espíritu del torneo es que la gente pueda ir a superar sus propios récord, es principalmente una disciplina de autosuperación. Yo mismo pude batir un par de récord personales, que me dejaron muy contento, pero más contento me dejó ver la motivación de tantos niños y niñas que participaron», comenta.
Otro foco era aterrizar la matemática en lo cotidiano.
«El cubo Rubik permite desarrollar el pensamiento lógico, la memoria, el razonamiento espacial. También había un desafío lógico en cómo ser eficiente al mover las piezas», opina el dirigente.



