Reaparece con libro de memorias, Libertad
El presidente ruso, que sabía que la ex canciller alemana le tiene terror a los canes, soltó a su labrador frente a ella. A Trump también le dedica palabras.
Las señales en política internacional muchas veces son más importantes que las palabras. Eso queda demostrado con la anécdota con Vladimir Putin que Angela Merkel revela en ‘Libertad', el libro de memorias que se lanza mundialmente mañana y que termina con el silencio que ha mantenido desde que dejó el cargo, en 2021. ‘Desde la primera vez que lo encontré como canciller, en enero del 2006, (Putin) sabía que tenía miedo a los perros porque a comienzos de 1995, en la (región de) Uckermark, me mordió uno', confiesa Merkel en su autobiografía ‘Libertad', de la que este fin de semana diarios como ‘La Repubblica' publicaron extractos. ‘Mostró al público, a otro nivel, cómo pretendía mandar señales', sostiene Merkel sobre la ocasión en la que, durante una reunión, el presidente ruso, soltó a su perro a pesar de que sabía que la ex mandataria temía a estos animales.
La ex canciller escribe que sus diplomáticos habían comunicado al equipo del presidente ruso su deseo de no tener perros durante los encuentros de ambos. ‘En 2006, en Moscú, había respetado nuestra petición, aunque no se privó de una pequeña maldad: de hecho, me llevó un regalo especial, un gran perro de peluche, y al entregármelo aseguró que ese no mordía', rememoró la ex mandataria. Sin embargo, las cosas cambiaron un año después, en 2007, cuando Merkel conoció ‘en carne y hueso' al labrador del presidente ruso, Koni, durante un encuentro en su residencia en Sochi. ‘Mientras Putin y yo posábamos para los fotógrafos sentados en los sillones antes de la reunión, traté de ignorar al animal, aunque deambulaba a mi alrededor. La expresión de Putin decía claramente (al menos a mí) que encontraba divertida la situación', confiesa. ‘¿Quería simplemente ver cómo reacciona una persona en apuros? ¿Era una pequeña demostración de poder? Yo solo pensé en no perder la calma, concentrarme en los fotógrafos, pasará. Cuando terminé la reunión, no traté el tema con Putin y me limité, como hago a menudo, a la regla de la aristocracia inglesa: ‘Nunca explicar, nunca quejarse», escribe la política en sus memorias.
Tensión con Trump
Merkel también dedica palabras para otro líder global, Donald Trump. Recordó que cada reunión con él era ‘una competencia: tú o yo'. En una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, afirmó que Trump ‘es un desafío para el mundo, especialmente para el multilateralismo'. ‘Lo que nos espera ahora no es nada fácil', dijo, ya que ‘la economía más fuerte del mundo la domina este presidente', quien cuenta con el dólar como moneda dominante.
Merkel, quien lideró Alemania durante 16 años hasta finales de 2021, trabajó con cuatro presidentes estadounidenses, incluido Trump durante su primer mandato, un periodo que describió como el más tenso en las relaciones entre ambos países durante su tiempo en el cargo. La ex canciller rememoró un episodio en particular ocurrido en marzo de 2017, durante su primera visita a Trump en la Casa Blanca. En una escena ampliamente difundida, los fotógrafos pedían insistentemente un apretón de manos, y Merkel le preguntó discretamente a Trump: ‘¿Quiere darse la mano?'. El presidente electo estadounidense, con las manos entrelazadas, miró al frente sin responder.
‘Estoy preocupada'
preocupada' En entrevista con el diario El País, Merkel asegura que estas memorias no son su regreso a la primera línea: ‘Fui canciller durante 16 años y no siento la necesidad de volver. Serví a Alemania durante mucho tiempo e intenté hacerlo lo mejor que pude. Siempre llega el momento en que los sucesores tienen que continuar con la tarea. Por supuesto, a veces pienso en cómo pensé y actué yo en una determinada situación. Y precisamente por eso escribí mis memorias. Pero no volveré a involucrarme en la política actual. Mi tiempo en la política activa ha terminado'. El País cita párafos de ‘Libertad': Tengo 70 años ahora y el tema de la libertad ha sido una constante en mi vida.
Durante los 35 años que viví en la RDA eché de menos la libertad, pero mis padres me la dieron en el ámbito de la familia. Al escribir este libro, he podido mirar atrás, a esa época en la que no existían libertades en el ámbito del Estado. Hoy, después de la euforia de 1989 y 1990, observo que vuelven a existir partidos y corrientes políticas que intentan restringirlas'. ‘Por eso creo que hay que luchar por el valor de la libertad, que tenemos que repetirle a cada generación que es algo valioso, que no se la puede dar por sentada, que hay que ganársela una y otra vez. La libertad incluye el respeto a los demás, la tolerancia, la capacidad de llegar a consensos. Todo esto hay que practicarlo una y otra vez, en cada generación', agrega.
¿Tiene miedo que la era que comenzó en 1989 esté terminando?, le preguntan en el diario español: ‘Siempre he dicho que el miedo no es buen consejero. Pero estoy preocupada y creo que tenemos que cuidar la libertad. Hoy nos enfrentamos a desafíos y dificultades que no había en el pasado, por ejemplo, a causa de las redes sociales, y también por la tendencia de que todo se perciba en blanco o negro y de que los matices de gris y de colores desaparezcan en favor de los extremos'.


