Tras un mes paseando con el vehículo lleno de pegatinas, organizó un evento donde niños las quitaron
Varias quedaron pegadas a lamitad, otras se desprendieron enteras, cuenta. A veces hay afinidad entre la pintura y el adhesivo porque son parecidos y eso va a generar un anclaje químico, explica especialista.
Durante cuatro semanas, según describe, Ariel Osses vivió un sueño. De acuerdo a los cálculos del influencer (@ariel_osses, 1 millón de seguidores en Instagram) y ex «Yingo», ocupó unas 11.000 láminas del álbum del Mundial para cubrir por completo su automóvil Mazda 3 Sport de color negro, y el vehículo se convirtió en un objeto de culto para él y varias personas. A inicios de julio, cuando tuvo el auto ya listo, declaró a este diario que no quería pensar en cómo quedaría el auto una vez que tuviera que sacar las láminas hasta que, hace pocos días, en una última cambiatón de láminas que se realizó en el gimnasio municipal de Macul, comuna donde reside, quiso que varios de miles de niños presentes sacaran los adhesivos futboleros para despedirse de esta acción. El resultado se aprecia en la imagen que acompaña esta nota.
«Que los niños sacaran las láminas que les sirvieran fue hermoso y fue parte de lo que yo quería lograr. La gente me decía el auto va quedar para la escoba, pero para mí es algo material mientras que la felicidad de los niños, de las familias, es lo que yo quería ver y con eso me siento pagado».
¿Qué láminas le sacaron más?
«La 00 y la de Tim Payne fueron lejos las que más me sacaban. Pero ojo, que la de Leonel Messi y Cristiano Ronaldo nunca me las sacaron porque les puse otra lámina (transparente) encima y esas llegaron intactas hasta el último día, las tenía en el capó, al frente. Vi que varias otras tenían las puntas rotas porque las intentaron sacar, quizás notaron que si las sacaban se rompían».
¿Y cómo quedó el auto? En sus palabras.
«La verdad es que cuando las sacamos quedó la escoba en el auto. Varias láminas quedaron pegadas a la mitad, otras se desprendieron enteras. El auto quedó mal, con marcas de papel blanco pegado».
Este lunes por la noche, Osses dejó el automóvil en un taller mecánico, donde espera que el vehículo regrese a la normalidad: «Tienen que verlo, pulirlo y no sé todavía cómo va a quedar. Me dijeron que se iban a demorar como tres días en el tratamiento, que primero es un día entero dedicado para sacar las láminas que quedaron pegadas, y otros días para pulirlo. Estoy esperando que quede bien, porque todavía no está confirmado cómo terminará. Puede ser que tenga que pintar de nuevo o poner un wrap (película de vinilo)».
No suena arrepentido.
«No estoy arrepentido de nada. Fui a Talca, Chillán, Concepción, Penco, Lirquén, Hualpén, Cerrillos y Macul con el auto y a cambiatones de láminas. Me paseé por todas partes en el auto. Siempre fue una locura cuando lo veían, tanto niños como adultos. Cuando iba por la carretera los autos me paraban para sacarle fotos. De hecho, si tenía que ir a un lugar y me podía demorar media hora, tenía que agregarle una hora más por toda la gente que me paraba para tomar fotos. Eso es lo que yo buscaba. Si bien era un sueño que yo tenía de llenar el auto en láminas, yo sabía que esto es algo que quizás todos hubiesen querido hacer. De repente vi a adultos mucho más felices que a niños. Salí hasta en prensa internacional, de México querían llevarme con el auto, jajajá».
Anclaje químico
Gabriel León, bioquímico, doctor en biología celular y molecular, además de divulgador científico, informa que las láminas del álbum del mundial emplean «un pegamento parecido al de las cintas adhesivas conocido como adhesivo seco sensible a presión». Aclara que la sustancia está fabricada en base a caucho, acrílico o silicona. Después de horas o días cambian sus propiedades, aumentando la fuerza de unión, de modo que se vuelve permanente.
César Saldías, académico de la facultad de Química y de Farmacia de la U. Católica, cree que lo que hizo Ariel Osses «es una muy mala decisión porque esos pegamentos (de las láminas) son polímeros, es decir material plástico, hechos en base a caucho o resina. Si el auto tiene abolladuras o rayones, aunque sean microscópicos, aumenta la superficie con que se pega la lámina y cuando se evapora el solvente del pegamento, que es volátil, se adhiere aún más».
Para Diego Sierra, profesor de Química de la U. de Valparaíso, también fue una mala decisión. «A veces hay afinidad entre la pintura y el adhesivo porque son parecidos, y eso va a generar un anclaje químico. Es tan fuerte que cuando la retiras no sale porque se han mezclado. Sólo puedes pulir el auto y esperar que saque un poco de la capa de látex y no del color», y que probablemente el solvente del pegamento «disolvió la capa de látex, se impregnó con la pintura y se volvió una capa».
Fernando Castillo, académico de Mecánica Automotriz en AIEP, considera que «es una situación salvable». «Para sacar estos autodhesivos se puede ocupar una pistola de calor a cierta distancia, levantando una de las orillas de la lámina e ir despegando. Y por si quedó pegajoso, se pule con máquina que es como una esponja que gira de un taladro, y se le colocan aditivos, pasta pulidora o elementos. El WD-40 es un buen corrosivo aceitoso para limpiar.
Después lo van a encerar, le sacan brillo y se recupera todo».
¿Este pegamento de las láminas daña la pintura?
«No. Las pinturas tienen como seis, siete capas, y soportan estos pegamentos. Las pinturas resisten años de lluvia, tierra, polvo, manchas, cosas que después salen con un buen pulverizado (líquido protector). Y con la pulida no se raya la pintura, sino que se recupera, pero tiene que ser alguien bien especialista. Es raro si tuviera que pintar de nuevo».
En el caso que Osses quisiera repetir esta acción de nuevo en su auto, Castillo recomienda el uso de teflón líquido que «dura casi dos años» y protege la pintura de otros eventos como excremento de aves.


