El jugador de la Roja llega a los entrenamientos con este vehículo amado por los argentinos
El carro del futbolista fue fabricado en 1979. Se trata de un modelo de motor potente, look deportivo y cuatro velocidades.
Entre uno que otro mate y algún entrenamiento en la cancha, la cuenta de TikTok del futbolista Matías Catalán está prácticamente por completo dedicada a los autos, en específico a modelos de la marca Ford. Hace algunos días, mientras salía de los entrenamientos de su equipo, Talleres en Córdoba, el seleccionado chileno se subió a un Ford Falcon Sprint de 1979.Ante el asombro de los periodistas que cubren el club, hasta aceleró el motor para que se escuchara el rugido del motor de seis cilindros. El gesto quedó registrado en un video que se popularizó en redes sociales y ahora al deportista hasta lo apodan el «jugador retro», destacando que complementa el look con un coqueto bigote.
«Fue un video que generó mucho impacto ya que también lo subieron cuentas de medios nacionales como TyC Sports y Olé», explica Lucas Suárez, periodista deportivo de la ciudad de Córdoba.
Jorge Ortiz es fotógrafo y miembro del grupo «22 x Falcon» que une a fanáticos de este modelo de Ford en la ciudad de Córdoba y tiene uno del mismo año. Dice que entiende la devoción de Catalán.
«El Falcon es un clásico argentino, fabricado en la planta de Buenos Aires. La versión en puntual que tiene él, es la más picante, o sea la más deportiva. Ha tenido una revalorización muy grande porque es un auto noble que aún circula por las calles. Catalán está transmitiendo una gran pasión por el fútbol y el automovilismo», dice.
¿Cómo es el modelo Falcon de 1979, el de Catalán, Jorge?
«Tiene un motor grande. Su tablero da un aspecto deportivo con tres grandes relojes en el cuadro de instrumentos (sobre el volante) y dos relojes en el medio que miden la presión de aceite y la batería. El tapizado es una combinación de cuero y tela normal que le dan un aspecto armónico. En el tablero muestra un vinilo que da la impresión de ser madera noble con vetas a la vista. La palanca de cambio iba al piso, contaba con cuatro velocidades y los asientos delanteros venían en butacas. En otras versiones la palanca iba al volante y el asiento era de corrido, como un sillón».
¿Cuánta velocidad máxima decía el tablero?
«Rondaba los 220 km/h, pero no superaban los 200 km/h».
¿Y la radio del Falcon?
«El original venía con una radio AM. Al año siguiente le pusieron FM y mejoraron el sistema de audio con más parlantes. Es un auto muy cómodo y amplio, agradable. Hoy uno puede encontrar uno original por unos 15.000 dólares (13,6 millones de pesos chilenos), pero es variable seguir la dedicación que le dio el dueño, las modificaciones y la originalidad del carro».
¿Sonaban igual que el auto de Catalán?
«No, eran menos ruidosos. El jugador le modificó el sistema de escape para conseguir un ruido similar a un auto de carreras».
Un poco de historia
El Ford Falcon argentino, nacido en 1962 al alero de Ford Motor, se erigió como un símbolo del desarrollo industrial y cultural de una época. Tiene indiscutible importancia en la historia automotriz de ese país, con más de 494 mil unidades producidas entre 1962 y 1991.
Para los argentinos, es mucho más que un auto: es un símbolo de identidad nacional, de una época de desarrollo y de una pasión por los autos que sigue viva hasta el día de hoy.
Osvaldo Zarzano, máster en diseño automotriz y académico del departamento de diseño de la Universidad de Chile, explica que este es un auto con bastantes anécdotas históricas.
«Es el padre del Mustang. Cuando Ford decidió lanzarlo, para ganar tiempo y bajar costos, eligieron una plataforma que ya existiera. Como iba a ser un coche compacto, ligero, se optó por el Falcon, que dentro de todo es un auto de dimensiones discretas para entonces», dice.
Explica que los modelos manufacturados en Argentina fueron el apogeo del desarrollismo latinoamericano «cuando empezamos a tener una industria en serio». Eso fue especialmente potente en lo relativo a vehículos. «Fue un periodo de un desarrollismo muy fuerte y el Ford Falcon, junto con el Chevrolet Galaxy, son como el pináculo de eso», afirma.
¿Fue un período importante para Argentina?
«Ellos estuvieron produciendo este auto hasta mediados de los años 80, y lo hicieron con una cantidad de variantes impresionante: hubo hasta taxis Falcon, otros repotenciados para la policía y algunos llegaron a tener más de 160 caballos de fuerza. Aquellos vehículos los empezaron a modificar para convertirlo en auto de carreras y así nació el Sprint, que sería como la versión, entre comillas, deportiva».
¿Por qué entre comillas?
«Por qué esta variante se llama Ford Falcon Sprint, sprint en inglés es acelerada, no es como cómprelo para correr, pero el nombre en sí es sugerente. Aparte que los argentinos son tuerca, corren mucho. Y tienes que pensar que los coches de la época eran todos autos grandes, mientras que este era relativamente ligero, tremendamente modificable».
¿Qué le parece el Sprint que tiene Catalan?
«Como todos los autos viejitos a mí me despierta cierta ternura. Lo primero que encuentro es que es un diseño tremendamente clásico. Siento que el modelo es injustamente no reconocido. Se trata de un coche muy icónico y si tú le dices a cualquier persona, nómbrame tres Ford, muy pocos te van a decir el Falcon, es mucho más probable que te digan el Mustang».


