Serie Wyatt Earp y la guerra de los cowboys, en Netflix
Dejando de lado la mistificación del western, esta producción muestra la violencia que impuso la figura legendaria de Arizona.
Historias del oeste hay por montones, pero ninguna como la de Wyatt Earp. Pistolero y alguacil legendario por ser uno de los tipos más duros en pisar Arizona y Kansas, protagonizó un incidente conocido como el tiroteo en O.K. Corral, en el pueblo de Tombstone, en 1881, en que derrotó a los bandidos que atemorizaban esa zona encabezados por el contrabandista Ike Clanton. El encuentro se convirtió en el enfrentamiento a balazos más ejemplar que inspiró las películas del oeste. De hecho se contabilizan varias cintas y series en que el alguacil reparte justicia a punta de plomo. La historia real, más allá del mito, llegó a Netflix en forma de la serie «Wyatt Earp y la guerra de los cowboys» donde plantea que el episodio en el O.K. Corral fue el inicio de una rivalidad que dejaría muchos muertos debido a una campaña sin piedad que impulsó el alguacil.
Sus enemigos, la banda de los cowboys, robaban animales y los vendían en el mercado negro, arruinando a rancheros. También sufrían las diligencias que llevaban plata desde las inmediaciones de Tombstone a la costa este. El documental afirma, con la narración de Ed Harris, que el mineral era empleado en el pago del gobierno a bancos europeos, acreedores de los gastos incurridos en la guerra civil de Estados Unidos.
Como los cargamentos de plata eran robados, los financistas tenían con el crédito limitados a los hombres de negocios de Estados Unidos, como el banquero J. P. Morgan. Por eso se inició una cruzada sin tregua contra los bandoleros. Los balazos en el O.K. Corral representaron esa confrontación de forma heroica.
«Sobre el tiroteo se han hecho al menos cuatro películas, desde Pasión de los fuertes (1946), de John Ford, incluyendo Wyatt Earp (1994), con Kevin Costner en el rol principal. Con más o menos rigor, abordan un tema persistente en el western: la civilización contra la barbarie», afirma Felipe Blanco, profesor de historia de cine en la U. de Chile.
En su opinión, el cine norteamericano tomó el incidente como un símbolo: así querían creer que se impuso rápidamente la ley en un país en formación. «La realidad es diferente porque fue un proceso lento y arbitrario, no ese momento épico del bien sobre el mal como se dibujó en pantalla», agrega Blanco.
«Hay un aura mítica que envuelve al personaje histórico de Wyatt Earp. En el presente vivimos en una etapa de deconstrucción de los mitos. Es normal que se represente a los personajes no sólo con atributos humanos sino que también exacerbando sus atributos que hoy consideraríamos negativas socialmente», afirma el escritor Patricio Araus, autor del libro «La leyenda de Anastasio Huerta» y dedicado a las ficciones ligadas el western.
Araus repara que en todas las representaciones de Wyatt coinciden en retratarlo como un tipo al que no le tiembla la mano para hacer justicia. En base a ese modelo se crearon los héroes de la ficción que llenaron libros y películas.
«Earp era un hijo de su tiempo, resolver conflictos con una pistola no era algo raro. Responde a una época en que se necesitaba ser violento para sobrevivir», comenta.
Wyatt Earp vivió hasta los 80 años. Murió en California en 1929.


