Intervención fue anunciada por Elon Musk vía X
El dispositivo registra la actividad neuronal cuando el usuario piensa en realizar una acción. Estos datos se utilizan para entrenar algoritmos de inteligencia artificial que aprenden a asociar patrones específicos de actividad cerebral con movimientos o comandos deseados, dice Nicolás Silva, consultor tecnológico.
Neuralink, su compañía de neurotecnología especializada en el desarrollo de interfaces cerebro-computador, explica en su sitio que «durante el estudio, utilizará el robot R1 para colocar quirúrgicamente los hilos ultrafinos y flexibles del implante N1 en una región del cerebro que controla la intención del movimiento. Una vez colocado, el implante N1 es estéticamente invisible y está destinado a registrar y transmitir señales cerebrales de forma inalámbrica a una aplicación que decodifica la intención del movimiento», (https://bit.ly/4bf7nfT).
Control
Telepathy, que en español es Telepatía, según dice Musk en otro mensaje en X: «Permite controlar tu teléfono o computadora y, a través de ellos, casi cualquier dispositivo, con solo pensar. Los usuarios iniciales serán aquellos que hayan perdido el uso de sus extremidades. Imagínese si Stephen Hawking pudiera comunicarse más rápido que un veloz mecanógrafo o un subastador. Ese es el objetivo».
La explicación
El profesor del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Chile e investigador del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, Pedro Maldonado, aclara que esta técnica lleva 20 años en la comunidad biomédica y que se aplica en las cientos de neuronas que controlan el movimiento de brazos y piernas, ubicadas en la corteza premotora (en el lóbulo frontal) y que emiten unos 20 impulsos por segundo, porque «la lectura de un conjunto amplio de ellas nos dice en qué dirección quiere moverse, lo que puede ser replicado en un dispositivo robótico o en el propio brazo».
El director de Tecnología de Asimov Consultores, Nicolás Silva, agrega que el chip procesa y transmite esta información a un dispositivo externo usando un proceso llamado «machine learning». «El dispositivo registra la actividad neuronal cuando el usuario piensa en realizar una acción. Estos datos se utilizan para entrenar algoritmos de inteligencia artificial que aprenden a asociar patrones específicos de actividad cerebral con movimientos o comandos deseados. Con el tiempo, el sistema se vuelve más preciso en interpretar las señales cerebrales y convertirlas en acciones concretas».
Pedro Maldonado calcula que en al menos dos semanas recién se verían resultados de este aprendizaje. «No es inmediato porque los algoritmos tienen que aprender cuáles son los patrones comunes. Hay un proceso de aprendizaje entre computadores y paciente para comunicarse», advierte.
Ciencia ficción
Aunque todo podría parecer de película, Silva aclara que estamos lejos. «Los cyborgs tienen habilidades súper humanas y una integración profunda de tecnología y biología. Los avances de Neuralink están más enfocados en restaurar o mejorar capacidades humanas perdidas o dañadas, como ayudar a personas con parálisis a comunicarse. Aunque es un gran avance hacia la integración de tecnología y cerebro, todavía estamos lejos de los cyborgs de la ciencia ficción», comenta.
Maldonado alerta que en el largo plazo, integrar esta capacidad neuronal podría provocar algunos eventos adversos. «En el largo plazo, podría alterar el funcionamiento normal del cerebro y que las personas sientan que no son responsables de sus actos, se pierde el sentido de agencia. Otro sería que estas comunicaciones con dispositivos que aumentan la capacidad cerebral pueden crear diferencias con personas que no pueden acceder a ella. Pero nada de esto pasará pronto porque aún no sabemos cómo funciona el cerebro ni cómo intervenirlo», sostiene.
Batería de litio
El ingeniero y Jefe de Tecnología e Inteligencia Artificial de Ewine.cl, Alejandro Casas, alerta que como toda cirugía, el procedimiento puede tener problemas, como infecciones o complicaciones durante la intervención. «Las preocupaciones se extienden a la seguridad del dispositivo, especialmente, en lo que respecta a la batería de litio y la posibilidad de interferencias con otras áreas cerebrales. Efectos secundarios imprevistos derivados de la estimulación cerebral eléctrica también son un factor de riesgo, al igual que las preocupaciones sobre la privacidad y seguridad de datos, dado el acceso directo entre el cerebro y dispositivos electrónicos».
«Los cyborgs tienen habilidades súper humanas y una integración profunda de tecnología y biología», Nicolás Silva


