Sophia Forchas estaba en la iglesia de Minnesota cuando un hombre atacó a los asistentes
Tras dos meses de hospitalización y múltiples cirugías, la muchacha de 12 años regresó a su casa. Los médicos no pudieron extraer el proyectil.
La última semana de agosto, un tiroteo en la iglesia católica de la Anunciación en Minneapolis, Minnesota, conmocionó a Estados Unidos. Durante una misa escolar que daba inicio al año académico, un hombre armado abrió fuego a través de las ventanas del templo, dejando dos niños muertos, de ocho y diez años, y decenas de heridos. Según informó ‘The Guardian', la tragedia golpeó profundamente a la comunidad católica local, que se encontraba en pleno servicio religioso cuando comenzaron los disparos.
Entre los sobrevivientes estaba Sophia Forchas, una niña de 12 años que asistía a la misa junto a sus compañeros. De acuerdo con AP, Sophia resultó ser la menor más gravemente herida: una bala le atravesó la cabeza, provocándole una hemorragia masiva.
‘(Los cirujanos debieron) retirar la mitad de su cráneo para reducir la presión intracraneal', explicó el neurocirujano Walt Galicich, quien señaló que, en aquel momento, existía un riesgo real de que Sophia se convirtiera en la tercera víctima mortal del evento. El proyectil permanece alojado en su cerebro.
La madre de Sophia, Amy Forchas, trabaja como enfermera en cuidados intensivos pediátricos en un hospital de Minneapolis. El día del ataque, ella se encontraba de guardia y recibió a víctimas del tiroteo sin saber que una de ellas era su propia hija. ‘Fue un día que ninguna familia debería vivir', declaró después.
Su hijo menor también estaba en el recinto atacado, aunque no resultó herido.
Tras casi dos meses de hospitalización, varias cirugías y una rehabilitación intensa, Sophia fue dada de alta. Según ‘People', la familia describió el alta como ‘uno de los días más extraordinarios de nuestras vidas'. Fue recibida en su salida por el jefe de policía de Minneapolis, Brian O'Hara, quien la acompañó en una limusina escoltada por decenas de vecinos y policías que la aplaudieron.
‘Nada menos que un milagro', declaró O'Hara al verla volver a casa. ‘Su evolución en el habla mejora cada día, su personalidad vuelve a brillar, y ya puede caminar, nadar e incluso botar una pelota de baloncesto', contaron sus padres.
No obstante, reconocieron que el camino hacia la recuperación completa es largo y que la niña continuará con terapia ambulatoria.
El autor del tiroteo fue identificado como Robin Westman, de 23 años, quien se quitó la vida tras el ataque. Las investigaciones policiales revelaron que el agresor mantenía una ‘obsesión enfermiza con los tiroteos escolares' y que había escrito un manifiesto con mensajes de odio y referencias a crímenes anteriores. Las autoridades indicaron que el cierre de las puertas de la iglesia impidió que ingresara, lo que probablemente salvó innumerables vidas.
Una iniciativa en GoFundMe, creada por la familia Forchas, superó el millón de dólares en donaciones. Los fondos se destinan a los gastos médicos, terapias de recuperación y adaptación del hogar.
Durante la emotiva salida del hospital, vecinos y amigos recibieron a Sophia con pancartas de ‘Sophia strong' y celebraron también que la joven pronto cumplirá 13 años.


