Tatiana López guió entrenamiento que simuló a uno espacial
Estos últimos tres días Pamela Díaz, Julio César Rodríguez y Pangal Andrade en sus redes sociales compartieron algunos registros de su particular travesía en San Pedro de Atacama donde experimentaron un entrenamiento emulando uno espacial, proceso que fue guiado y acompañado por Tatiana López, astronauta chilena, en una actividad organizada por la marca Rexona Clinical.
La primera prueba incluyó manejar un trayecto por el desierto en buggies inspirados en los que se usaron en las misiones Apolo. «Cuando los astronautas entrenan utilizan los buggies lunares pero sobre la arena, en dunas y en cráteres para emular lo que es la Luna», explica López. La segunda prueba fue un recorrido en bicicleta, también por el desierto: «Se pierde mucha masa muscular y densidad ósea cuando se está en el espacio. Sin ir más lejos, para que no se produzca un cambio tan abrupto al volver a la tierra, los astronautas deben entrenar al menos dos horas en la estación espacial internacional», y que esta zona se asemejaba «por la altura y las condiciones climáticas diversas», sigue Tatiana.
La tercera prueba fue hacer sandboard en dunas, pues en el espacio los astronautas «están muy desorientados porque su oído medio se desorienta. A partir del sandboard entrenamos la resistencia y equilibrio». La cuarta prueba fue un trekking por superficies irregulares «como cráteres en la Luna o Marte».
Para Tatiana los rostros «creo que se desempeñaron súper bien, todos teníamos ritmos y capacidades muy distintas y logramos el desafío. Es divertido porque mi rol consistía en comunicar lo que estaba pasando y mi sobrenombre es Sunshine (rayito de Sol)». Pamela Díaz admite que: «el haber estado en el reality (Tierra brava), el gimnasio, los trotes y todo el deporte que he estado haciendo me ayudaron. Subí un video donde me caigo porque me dio miedo en la cima de un cerro, le tengo pánico a las alturas». Mientras que JC agradece lo que compartió con Tatiana: «Su papá trabaja aquí en Observatorio ALMA y su mamá es doctora, por lo tanto tiene una formación espectacular, está llena de datos, de información y de experiencia, y es muy simpática. A mí lo que más me costó fue subir la colina que después bajamos en sandboard. El horario era complejo, mucha altura, mucho calor».


