FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
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Autor de la Foto: CUERPO DE BOMBEROS DE SANTIAGO
Título/Pie de foto: El trabajador fue trasladado al hospital de la ACHS.
FOTO 2
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Autor de la Foto: FRANCISCO CRESPO
Accidente ocurrió a diez metros de profundidad
Un obrero que trabaja en la construcción del nuevo local quedó herido por un accidente con una retroexcavadora. No había cómo subirlo.
Arturo Galarce
Pasadas las 15 horas de ayer, y por esas cosas que suelen suceder en las faenas de la construcción, una retroexcavadora pasó a llevar a José Pinto, 41 años, jornalero de las obras de la nueva sucursal céntrica del restorán Liguria, en Merced con Lastarria, en Santiago Centro. Fue algo así como un atropello sin consecuencias fatales.
El golpe en una de sus piernas fue de tal magnitud, que dejó a Pinto, quien se desempeña en el foso de 10 metros de profundidad que albergará las cajas de ascensores y la escalera de seguridad del futuro bar, inmovilizado y sin posibilidad de subir por la escalera por la que se accede a la faena.
Así las cosas, minutos más tarde, tres compañías de bomberos de Santiago y 30 voluntarios se hicieron presentes en el lugar para idear un rescate que se extendería por 45 minutos en condiciones algo complejas porque el sector que en el futuro será un gran centro de eventos por ahora es, básicamente, un hoyo.
«El accidente dejó al obrero imposibilitado de poder salir por sus propios medios a través de los andamios», explicaba Nicolás Cortés, teniente tercero de la Octava Compañía de Bomberos.
La situación era difícil. Por el lugar no cabía ninguna máquina del exterior que ayudara a la extracción del obrero herido, quien era acompañado por algunos de sus compañeros de labor, hasta que el personal médico de bomberos se hizo cargo de él.
Y mientras era inmovilizado en una camilla rígida de las que se usan en los casos de rescate en altura, a uno de los rescatistas se le ocurrió la idea de utilizar los mismos elementos con los que se contaba en el lugar. «Por eso es que tuvimos que extraerlo con una grúa», contaba el teniente Cortés.
Se trataba de la misma grúa con que el personal que levanta el nuevo Liguria ocupa para bajar materiales y deshacerse de los escombros. «Nos dimos cuenta que en la misma obra estaba esta grúa y decidimos utilizarla para rescatar a la persona», agregaba el bombero. No era fácil, eso sí.
El poco espacio no permitía que la grúa girara o moviera la posición, y apuntaba siempre al mismo lado. Si la extracción debía ser por ahí, la camilla en la que iba José Pinto corría el riesgo de golpear contra dos enormes vigas al momento de subir. A eso, además, había que sumar la presencia de una telaraña de cadenas para pilares, el esqueleto de la construcción.
«Era complicado por las vigas que podían enredar la subida», apuntaba el teniente.
Por eso, se decidió que un rescatista, amarrado con una cuerda de seguridad al mismo cable de la grúa, subiera junto al paciente. «El mismo operario de la grúa fue quien la manejó bajo las instrucciones de uno de nuestros bomberos», explicaba Cortés.
El bombero que iba en la camilla, además de monitorear al herido, debía, con sus manos, centrar la subida de la camilla y alejarla, con las manos, de las vigas.
«Por suerte estuvo muy tranquilo y logramos entregarlo a personal médico», sentenciaba con el pecho inflado el hombre de la Octava Compañía.
Así fue el rescate paso a paso
1- El obrero José Pinto fue, literalmente, atropellado por una retroexcavadora mientras trabajaba en el foso.
2- Bomberos deciden usar la grúa que sube y baja materiales e izan al obrero entre las vigas.
3- Un bombero se sube a la camilla, amarrado al mismo cable de la grúa, para asegurar al paciente y con sus manos evita que el herido se golpee contra las vigas.
* Pinto quedó tan malherido que no podía salir por sus propios medios ni por la escalera. La gran dificultad era subirlo por entre el enjambre de fierros.


