La pastelera top asegura que todo el proceso fue muy traumático
De este proceso sacó como lección que nunca más en la vida puede haber algo más importante que yo.
La chef Camila Elizalde (32), dueña de la cafetería Lover y campeona en 2022 en la Copa América de la Coupe u Monde de la Pâtisserie, recién se siente capaz de abordar los 18 meses más complejos y duros de su vida. Cuando su guagua, Madeleine, tenía un mes y medio y su cafetería llevaba abierta siete meses, descubrió algo de su entonces pareja de 12 años que provocó el término inmediato de la relación.
Todo sucedió el mismo día en que decidió transformar su oficina en una guardería para su hija. Mae, como le dice la reconocida chef pastelera a su niña, tenía pocas semanas de vida y Camila la llevaba a su trabajo. «Encontré cosas que me hicieron darme cuenta de muchas mentiras muy terribles. Yo llevaba 12 años con el papá de la Mae y fue muy traumático (lo que descubrió). Lo saqué de la sociedad, le pagué por las acciones, él desapareció por mucho tiempo, después volvió y hoy en día no está, así que soy 100% mamá soltera», recuerda.
Al mismo tiempo, la demanda en la cafetería, cuyos productos son sensación en redes, aumentaba.
«Mi realidad era la maternidad, un local nuevo, una separación, estar totalmente sola con depresión posparto y tener mucha pena. Recuerdo que lloraba mientras manejaba hasta el café, y me cambié de casa porque me dio vértigo por estrés. Estuve seis meses sin poder manejar. Hay todo un romanticismo de la mujer fuerte que todo lo puede, pero eso tiene un costo en tu salud mental y nadie lo dice. Esto lo viven millones de mamás y el porcentaje de mamás solteras que hay en Chile es absurdo. Alabamos esa fortaleza, pero ojalá no tuviera que ser así», añade.
«Ahora era esta mujer empresaria, a la que todos estaban acostumbrados a ver muy alegre y fuerte, pero yo me sentía súper vulnerable y atrapada en un sistema que tampoco era justo porque tenía que hacer todo. Mi empresa está muy bien constituida, pero el corazón de esto soy yo y mi local estaba recién abierto. Mi consuelo fue pensar que todo esto era para mi hija, pero la culpa que uno siente es tremenda», admite.
Elizalde, que también es creadora de Studio Pas Academy, donde han pasado más de 55.000 alumnos, sigue en terapia y eso le ha permitido encajar distintas piezas de su vida.
«Tuve una infancia muy compleja. Me hice cargo de mis dos hermanos chicos, crecí con mi expareja, vivimos muchas cosas juntos, logré tener un entorno saludable y de repente eso se desmoronó. Uno de mis hermanos se independizó, el otro partió al norte, y me quedé sola con mi hija en una casa gigante, sin entender nada. Pasé de tener una familia que me contenía a no tener nada en el momento que más lo necesitaba», comenta.
¿Y cómo se reconstruyó desde ahí?
«Mucha gente me dice que he cambiado y la verdad es que sí. Creo que una se reconstruye en otra persona. Hubo cosas muy graves, tristes y muy crueles en mi separación. Eso te hace perder la seguridad en ti misma, muchas veces sentí que estaba loca y, gracias a Dios, tengo amistades muy lindas en mi trabajo que me contuvieron y me hicieron ver que no estaba loca. Porque además fue muy sorpresivo. Sentía que estaba en el suelo y que no dejaban de patearme cuando yo necesitaba trabajar y cuidar a mi hija. Muchas veces pensé no quiero estar viva y en ese minuto lo que te hace seguir es que tienes una hija o un hijo».
De todo este proceso sacó lecciones. Una de ellas es que «nunca más en la vida puede haber algo más importante que yo, porque si yo no estoy bien, mi hija no va a estar bien. Siento que mi hija vino a obligarme a ponerme a mí primero en la vida. Nunca me había puesto a mí misma como una prioridad y aprendí a poner límites».
Actualmente, Camila está pololeando y, cuando vive situaciones cotidianas que para muchos son un verdadero dolor de cabeza, ella no se estresa.


