Conductora de TNT Sports asegura que nadie notó su cambio
Según confiesa, mis labios estaban deformes y lo sabía. Estoy tomando todas las precauciones posibles, con terapias, para reconciliarme con la Cami natural.
Si bien no era algo que la atormentaba, Camila Campos, conocida en redes sociales como «Camilísima» (en Instagram @camilisima), llegó a editar sus fotografías, no agrandándose, sino que achicándose los labios. Hoy, tras cinco sesiones con hialuronidasa (producto que elimina el ácido hialurónico), su boca luce con forma natural. Eso sí, asegura que, pese a que su cara luce distinta, nadie notó que esa zona se redujo. «Poco a poco fueron desinflamándose y nadie notaba qué era. Me decían que algo me había hecho en la cara. Pensaban que me había operado la nariz, que era el corte de pelo. Así que decidí contarlo», cuenta la nueva conductora de TNT Sports.
Fue en 2018 cuando comenzó a aplicarse ácido hialurónico en sus labios. En 2021 volvió a repetir el proceso y, lejos de absorber el producto, éste se quedó ahí. «Esperé a que se achicaran, pero nunca pasó», dice. «Mis labios estaban deformes y lo sabía. Tengo dismorfia corporal y lo supe haciendo terapia. Si algo me molesta, lo cambio y la embarro», sentencia, añadiendo que «hay un tema con toda la estética. Es la primera vez que hablo de esto, de lo difícil que ha sido el no aceptarse, el que uno siempre puede estar mejor, el cambiarse ciertas cosas. Igual estoy tomando todas las precauciones posibles, con terapias, para reconciliarme con la Cami natural, por eso me quité los labios, es parte del proceso. Estoy tratándome».
¿Le gustaba cómo se veía?
«No, personalmente no me gustó el resultado final. Sabía que me había ido al chancho. Lo comentaba mi entorno, la pareja que tenía en ese tiempo. Mis amigos me sugirieron que parara. Yo sabía que estaban (labios) gigantes y que no eran armónicos, pero no tenía plata en ese momento de mi vida para sacármelos».
Terminando febrero, comenzó el proceso. Acudió a un médico de confianza para sacarse el ácido hialurónico. «Era tanto lo que me había inyectado y que no se diluía, que me empezó a aparecer el bigote de pato. Tenía una trompa arriba y abajo. Ahora que me quité los labios y me di cuenta que tenía nariz», señala.
Más allá de lo estético, también hubo un tema de salud, pues tuvo migración de ácido a otras zonas de su cara. «Le dije al doctor que me sacara todo. Quería hacerlo todo al tiro. No me importaba si amanecía mal. Me dijo que fuéramos paso a paso, que no era tan terrible mi caso. Una vez a la semana me tenía que inyectar hialuronidasa. Fueron cinco sesiones, terminé la semana pasada», explica.
¿Le dolió mucho el procedimiento?
«Es súper doloroso. Duele más sacarse que ponerse. Duele tres veces más. El pinchazo no duele, lo que duele es el líquido. Es como fuego, un ardor gigante. Se hincha, pero yo soy súper buen paciente. La hialuronidasa lo que hace es inflamar mucho el labio, más que el ácido, ya sea al tiro o dos días después. En algunos casos, hasta morado se pone. Me hinché obviamente, pero qué más hinchada podía estar. Me pinchaba e iba a grabar inmediatamente».


