Lo remoto del lugar obligó a transformar un retén en sala de bodas
El suboficial Jaime Roa, jefe del retén de la localidad, asumió el rol de Oficial Civil Adjunto del Registro Civil para casar a Patricia Curinao y Nelson Allendes.
En Puerto Edén, localidad de la isla Wellington, provincia de Última Esperanza, a la que solo se accede tras 25 a 30 horas de viaje marítimo desde Puerto Natales, se vivió un hecho insólito y cargado de simbolismo: un matrimonio civil celebrado en el retén de Carabineros del pueblo. El encargado de oficiar la unión fue el suboficial Jaime Roa, jefe del destacamento, en su calidad de Oficial Civil Adjunto del Registro Civil, figura que existe en lugares apartados donde el servicio no puede estar presente de manera permanente.
La pareja formada por Patricia Curinao, vecina del lugar, y Nelson Allendes, oriundo de Río Gallegos, Argentina, decidió formalizar su compromiso en la isla donde ella nació. «Siempre fue idea mía poder casarme en el lugar donde nací y estuve cerca de mi familia», relató la novia.
Roa debió prepararse para una ceremonia inédita en sus 25 años de carrera. «Es la primera vez que me toca algo así. Me asesoré con la señora Beatriz Aburto, enlace del Registro Civil en Punta Arenas, y recibí toda la documentación por valija. Feliz por haber podido casar a esta pareja, para ellos también es especial haber unido sus vidas en un retén policial», dijo.
El retén debió transformarse para la ocasión. «Acondicionamos la sala de reuniones, pintamos, ordenamos y pusimos banderas. Queríamos que se sintieran cómodos», contó el carabinero, quien además aportó un tono cercano a la ceremonia. «Cuando terminé dije: Cerremos todo esto con un besito», recordó entre risas.
La emoción también marcó a los novios. «Era nerviosismo, alegría, emoción. Que un jefe de retén te diga que es un compromiso para toda la vida te da seguridad», explicó Patricia, quien junto a su esposo administra el «Café al Paso Constanza» y desarrolla artesanía kawésqar. Tras la firma, los presentes se abrazaron y compartieron fotografías, cerrando un acto sencillo pero profundo, que unió lo protocolar con lo humano en un espacio inesperado.
En Puerto Edén hacía más de cinco años que no se registraba un matrimonio. Para Roa, la experiencia reafirma la función de Carabineros en lugares aislados: «Acá ayudamos en todo, desde trámites hasta cargar leña a adultos mayores. Es parte de la soberanía que nos toca cumplir».


