El stent destapa en minutos las arterias que provocan un infarto y salva la vida de los pacientes como nunca antes
Es una malla muy parecida a los resortes de los bolígrafos, compara el cardiólogo Rodrigo Muñoz, de la Clínica Alemana. A propósito del artefacto que le salvó la vida al exarquero Patricio Toledo.
En los últimos cuarenta años, millones de vidas se han salvado gracias al stent, dispositivo quirúrgico utilizado el domingo pasado para salvarle la vida al exarquero Patrico Toledo, quien sufrió un infarto agudo al miocardio en el estadio de la Universidad Católica.
¿Qué es?
En palabras de Rodrigo Muñoz, cardiólogo de Clínica Alemana, se trata de «una malla de una aleación, hecha generalmente de cromo y cobalto, que se utiliza para abrir las arterias nuevamente cuando se obstruyen o tapan por enfermedades coronarias». Agrega que «es una malla muy parecida a los resortes de los bolígrafos que va revestida con un fármaco que evita que el organismo rechace el stent, porque se trata de un cuerpo extraño».
¿Qué hace?
Respecto del procedimiento, consiste en «abrir la arteria que no tenía flujo o tenía flujo insuficiente porque estaba ocluida y lograr recuperar todo el flujo de la arteria del corazón de ese paciente». Los primeros stents, repasa el especialista, «se hicieron con un balón, inflado como un globito dentro de la arteria y después siguió la evolución con stents de acero y después nos pasamos a las aleaciones que son más fáciles de maniobrar y manejar por las arterias y la anatomía del corazón».
Muy exitoso
Una de las consecuencias del uso masificado de stents ha sido la sostenida disminución de muertes debido a infartos. La cardióloga Mónica Acevedo, directora de la Sociedad Chilena de Cardiología (Sochicar), asevera que «fue una revolución en la cardiología porque antes del stent todos los pacientes con infarto al miocardio eran tratados con coagulantes muy potentes llamados trombolíticos, que se ponían endovenosos para disolver el coágulo en la arteria. Sin embargo, esto traía un mayor riesgo de tener hemorragia cerebral o en otras partes». Su implementación «significó una disminución de la mortalidad por infartos, entre 45 a 90 muertes menos por cada mil personas en comparación con los tratamientos de antes».
Masivos
Un informe de la consultora Fortune Business Insights estima que el mercado global de stents coronarios alcanzó en 2024 una cifra superior a los siete mil millones de dólares (https://acortar.link/aTNk68). Esta cantidad debería ser superada por el aumento de enfermedades coronarias vinculadas a factores como la diabetes y el envejecimiento poblacional. Japón, Estados Unidos y China son los países con mayor participación en el mercado de estos dispositivos a nivel mundial.
¿Actividad física?
Daniela Cuadra, directora médica de la Clínica de Recuperación de Lesiones, dice que la actividad física en pacientes con stents en sus arterias «depende de cómo fue el evento coronario en que se instaló el dispositivo, qué repercusiones tuvo el corazón, como falta de oxígeno en algún segmento cardiaco y determinar si el corazón quedó o no con más o menos capacidad». Si el procedimiento fue exitoso, añade, «se puede hacer ejercicio supervisado, yendo de menos a más, con caminatas breves en superficies planas y nunca hacer algo que genere dolor o cansancio. La intensidad debe ser leve al comienzo».
Invento maravilloso
Dos son los principales artífices del stent. El médico alemán Andreas Gruentzig dio el primer paso en 1977 gracias a la angioplastía coronaria, procedimiento adaptado para expandir arterias estrechas usando un diminuto catéter que actuaba como balón. El primer tratamiento exitoso fue registrado ese año en Zurich, Suiza, lo que representó una motivación para futuros avances. De hecho, el médico argentino Julio César Palmaz tenía 32 años cuando asistió en Nueva Orleans a una ponencia de su colega alemán en un congreso sobre cardiología. En ese momento se le ocurrió una idea para mejorar estos tratamientos.
En el garaje
«Al volver todos los días de la residencia empecé a trabajar en el garaje de mi casa con materiales que compraba en Radio Shack. Así hice mi primer laboratorio en casa», detalló Palmaz en una entrevista publicada por la revista de la Sociedad Argentina de Cardiología. Cuando el prototipo estaba probado, junto a dos socios fundó «La sociedad del injerto expandible», proyecto con que logró patentar esta tecnología en 1985. Así nació el stent que conocemos hoy, una solución que revolucionó la medicina moderna.
Salón de la fama
Palmaz se convirtió en una celebridad mundial, continúa su carrera en busca de innovaciones médicas, su empresa Palmaz Scientific anota más de 500 patentes aprobadas o en curso, y su nombre luce en el salón de la fama de los inventores en Estados Unidos. La fama, eso sí, no le ha impedido mantener presentes sus orígenes. «Yo soy un producto de la Argentina, no hay dudas. Argentina me dio todas las armas para triunfar. Fui a la primaria, a la secundaria y a la universidad en La Plata. Soy cien por ciento Universidad de La Plata, y cuando fui a Estados Unidos yo estaba muy bien preparado. Casi sin estudiar pasé todos los exámenes de equivalencias» reveló Palmaz en una entrevista reciente.


