Su terreno es de 460 metros cuadrados y cuenta con cuatro niveles, incluido un subterráneo
Tasador dice que por su historia, el precio sube hasta 30% en relación a una casa similar en ese barrio.
Tras el fallido intento de que el Estado comprara la casa del expresidente Patricio Aylwin, su familia resolvió cerrar ese capítulo y abrir una nueva etapa: ofrecer el inmueble al público general. La decisión responde principalmente a los elevados costos de mantención de la propiedad. ‘La casa tiene cerca de 70 años y no ha recibido reparaciones importantes en años. Presenta problemas en la madera, las persianas, la instalación eléctrica y el techo. Requiere una inversión considerable', confidencia Mariana Aylwin, exdiputada, exministra y una de las hijas del líder político. ‘Es una casa que está desocupada desde hace cuatro años. Las propiedades se deterioran si están deshabitadas'. A esto se suman las contribuciones, que superan los $500.000 trimestrales.
‘Y está el tema de la seguridad y el mantenimiento general. Es una vivienda antigua que exige inversión permanente', agrega. En un inicio, la familia consideró transformarla en un proyecto museográfico, pero esa alternativa se volvió inviable por su costo: implicaba contratar guardias y guías, además de contar con un programa educativo. ‘Distinto sería si alguno de los hijos se fuera a vivir ahí, pero por la plata que hay que meterle, tampoco es algo que alguno esté disponible a hacer', afirma. Durante el gobierno pasado surgió la posibilidad de que el Estado la comprara para convertirla en museo, un modelo similar al de la casa del expresidente Eduardo Frei Montalva. No obstante, ese camino perdió fuerza en medio de la controversia por la fallida compra de la casa de Salvador Allende. Mariana, ¿no piensan insistir en ese proyecto con la nueva administración? ‘Está totalmente descartado. El proceso de venta de la casa no surgió de parte nuestra. Obviamente que nos interesó, pero después eso se diluyó. Tras el problema con la casa de Allende, incluso ofrecimos detener el proceso, pero el Gobierno decidió seguir. Se avanzó con escrituras y finalmente nos informaron que no podían continuar'. Sobre el destino de los muebles y recuerdos que aún alberga el lugar, detalla que una parte será trasladada a la Casa Museo del expresidente, mientras que otros objetos deberán venderse o permanecer en la familia.
‘Queremos conservar piezas personales heredadas de nuestros abuelos', menciona. La propiedad está ubicada en un terreno de 460 metros cuadrados en calle Arturo Medina, en un sector que pertenecía a Ñuñoa al momento de su adquisición (en 1956) y que hoy forma parte de Providencia. Dos años más tarde comenzó la construcción de la vivienda, diseñada en estilo neotudor por el arquitecto Tomás Reyes, amigo del expresidente y militante de la Democracia Cristiana. Con el tiempo, la residencia dejó de ser solo el hogar de la familia Aylwin Oyarzún y se convirtió en escenario de encuentros relevantes. Por sus espacios pasaron figuras como el Dalai Lama, el escritor Gabriel García Márquez y el entonces presidente de Estados Unidos, George H. W. Bush. La casa posee cuatro niveles: un subsuelo; una planta principal con hall de acceso, living, comedor y escritorio; un segundo piso con tres dormitorios y una habitación menor; y un nivel superior tipo buhardilla. A ello se suman terrazas y jardines que refuerzan su carácter residencial.
Su valor real
Teodosio Cayo, gerente general de la tasadora Arenas y Cayo, explica que tasar viviendas con un componente histórico sigue un proceso distinto del habitual. Se aplica la metodología AHP (sigla de Analytic Hierarchy Process o Proceso Analítico Jerárquico), que pondera distintas variables. ‘No solo se considera el valor de mercado, sino también el valor patrimonial, por su relevancia histórica; el valor social, asociado a su eventual uso como espacio de memoria o educativo; y el valor institucional, vinculado a posibles destinos de uso público', especifica. ‘Una propiedad similar tiene un precio de mercado cercano a 36.000 UF (unos $1.400.000.000) y podría subir entre 20% y 30%, hasta un rango de 45.000 a 49.000 UF (aproximadamente $1.700 a $1.800 millones)', señala Cayo. ‘No es solo una casa, sino un bien con valor histórico, social e institucional, y eso también se refleja en su precio'.


