Exposición fotográfica de Constanza Briceño en el Museo de Artes Decorativas
Voyerista asumida, la autora recorrió la ciudad armada con su cámara para captar escenas propias de la vida en la ciudad.
«Soy una mugrosa voyerista», comenta la diseñadora y fotógrafa Constanza Briceño cuando se da cuenta de que todas sus fotos tienen como protagonistas a perfectos desconocidos que nunca supieron que estaban siendo retratados en plena vía pública.
La autora, en todo caso, es capaz de ofrecer algunos argumentos en su favor: «Nunca busco capturar momentos que las personas preferirían ocultar. No soy del tipo de voyerista que anda espiando a parejas que se besan en el parque. Mis intereses van por otro lado», advierte.
Entre las estampas que la mujer ha capturado en sus recorridos por Santiago se encuentra la que ilustra esta crónica: en ella aparecen dos pasajeras del metro que, según se puede inferir, viajan hacia sus hogares después de una agotadora jornada laboral. Sus rostros reflejan un aburrimiento nacido del cansancio y de la impaciencia por llegar a sus destinos.
«Yo estaba en el andén de la estación Unión Latinoamericana y las vi. Era invierno, un jueves, tipo siete y media de la tarde, y las enfoqué con mi zoom. Eran mujeres jóvenes aún pero parecían estar horriblemente cansadas, y recuerdo que pensé que al menos iban viajando sentadas», relata.
Esa misma reflexión, propia de una persona con actitud positiva, quedó plasmada por escrito en el cartel que acompaña a la imagen en el contexto de la muestra «Santiaguinas», que Briceño está presentando en el Museo de Artes Decorativas del Centro Patrimonial Recoleta Dominica (Recoleta 683).
El montaje contiene 36 estampas que la autora captó en diversos puntos de la capital entre los años 2008 y 2009. Todas las instantáneas, por cierto, incluyen pequeños letreros en los que la expositora registró los pensamientos que cruzaron por su mente durante los segundos previos a que su dedo oprimera el obturador.
Una de las imágenes destacadas del conjunto, y que dan cuenta del voyerismo de la fotógrafa, es una en la que aparece una pareja de adolescentes en pleno flirteo. Mientras la chica ríe, hechizada por las palabras y gestos de su amigo-pololo-pretendiente, el muchacho mira a la cámara con desconfianza: acaba de descubrir que él y su chica están siendo espiados.
«Él, de pronto, se detiene y se da cuenta de que ahora somos tres en la historia. Click», escribe Briceño en la ficha que se puede ver junto a la imagen.
«Debo haberles sacado unas cinco fotos a ellos, y en todo momento él siguió contándole historias a ella, que estaba encantada, pero mientras hacía eso mantenía un ojo puesto en mí y en mi cámara», recuerda la autora.
«Lo que me interesa es mostrar esos instantes de la vida urbana en los que uno nunca se fija porque la vida en la ciudad es demasiado rápida. En ese sentido, soy una cazaimágenes, más que una artista», concluye.
Imágenes y textos
Diseñadora de profesión, Constanza Briceño cultiva la fotografía en calidad de aficionada. La mujer, quien se gana la vida creando y fabricando muebles, confiesa que no tienen pretensiones artísticas a la hora de oprimir el obturador.
«Soy más una humanista, porque también tengo estudios de literatura. Por eso en la muestra acompañé las fotos con carteles escritos por mí: me interesa que el espectador entienda mis razones para tomar cada imagen, más que dejarlas abiertas a interpretaciones», afirma.


