Dilhan Fernando toma 15 tazas al día y se niega rotundamente a usar azúcar ni endulzante
La marca, top ten mundial de ventas, fue fundada por su padre en 1985.
Con voz ronca, segura y muy afable, Dilhan Fernando, CEO de Dilmah, saluda y lo primero que pregunta es si alguien quiere un té y de qué tipo. Es recién mediodía y él ya lleva cinco tazas.
No es tanto, dice: a diario, acostumbra a beber unas 15 tazas. El director ejecutivo -e hijo del fundador de la marca- vino a celebrar los 25 años de Dilmah en Chile y a concretar alianzas y nuevos negocios.
En Sri Lanka -la vieja Ceilán, cuna del té- Merril J. Fernando lanzó en 1985 Dilmah, bautizando la compañía con las primeras letras de los nombres de sus dos hijos: Dilhan y Malik. Hoy es la décima marca en ventas a nivel global en su segmento.
«Tomo 15 tazas al día porque me gusta el té y he leído papers de científicos que comprueban sus beneficios. Después de cada comida tengo que tomar un té, es una tradición. Al revés de lo que piensa la mayoría, el té sí ayuda a dormir y también a la digestión. Es una de las razones de que mi padre viviera hasta los 93 años; él manejó esta compañía hasta los 91 años. Todos los días tomaba té, unas 12 a 13 tazas al día; le ayudaba a reducir el estrés», asegura Dilhan.
Le pedimos un té saborizado mango frutilla. Dilhan Fernando abre el sobre, saca una bolsa y la deposita en la taza, le añade agua filtrada de un termo y luego, con la ayuda del hilo que sostiene el paquete con las hierbas, lo empieza a mover para darle unas 3 a 4 vueltas en círculo en el agua y lo deja reposar. «Dos minutos y sacas la bolsa», establece. Ni siquiera pregunta por azúcar o endulzante (ni tampoco hay cerca).
¿Por qué mueve tanto la bolsa?
«Lo preparo así porque el agua se tiene que mezclar con las hierbas para que se liberen todos los antioxidantes. Si uno no la mueve se forma una especie de nube en el borde de la taza; esa es agua, no té. Hay que revolverlo bien para que se liberen todos los sabores».
¿No hay que dejar la bolsa quieta mucho rato?
«Jamás, por eso viene con un hilo y papel para revolver. Son tres minutos de infusión para que alcance a entregar sus propiedades, después ya empieza a quedar más amargo».
¿No le echa azúcar?
«Noo, nooo, noooo. A veces uso un poco de miel, una hoja de menta, canela o jengibre si estoy resfriado. Chile tiene mieles extraordinarias que se podrían ocupar antes que un endulzante más refinado. Si quiero algo más dulce, le saco la cáscara a una naranja y tengo azúcar más natural».
¿Qué sugiere al servir el té?
«El agua es importante. En Chile tiene muchos minerales y mejor usar agua filtrada para sentir bien los distintos sabores. Para el té negro, debe estar entre 90 y 94°C; el té verde -que es mas suave y volátil al sabor- se sirve entre 80 y 85°, por ejemplo».
¿Cuál es su té favorito?
«No tengo uno favorito. Esta mañana tomé té chai, porque el día está nublado y frío, pero ayer que estaba soleado y bonito tomé de jazmín. Mi preferencia depende del clima, de lo que coma: el té es para cualquier momento».
¿Pero toma otras bebidas: café, alcohol?
«El café y té no compiten. Algunas personas toman café en las mañanas y para mí está bien, pero yo no bebo café porque el sabor es muy agresivo. Como cultivador de té necesito conocer bien los distintos sabores que hay. Acá probé el pisco sour en el restaurante Circular de Valparaíso, estaba fantástico».
También para cocinar
El uso del té se diversifica no sólo como bebida caliente: cada vez hay más oferta de té helado y opciones para cócteles con y sin alcohol. Para Dilhan Fernando lo que se viene es el segmento de los alimentos. «El objetivo es que otros sabores se puedan expresar a través del té para resaltar las comidas. Es una sofisticación aprender a maridar el té con un queso y elevar su sabor. Y si la propuesta es aportar beneficios para la salud, mucho mejor». Por lo mismo Dilmah instalará en Chile el concepto de Tea Lounge, el primero de su tipo en la región: ahí los clientes podrán aprender a maridarlo y a usarlo en recetas con pescado y otros tipos de carne: «Hay todo un mundo por explorar con el té», cierra.


