Yenna Vargas dice que hay mucho trabajo, pero cuesta encontrar dónde vivir durante todo el año
La isla del eterno carrete es una zona que privilegia la renta turística. No hay muchas edificaciones nuevas y la ley desincentiva a los propietarios a arrendar.
Ibiza es la isla del carrete y la fiesta. Lo fue en los 90, cuando sonaban los Vengaboys con su hit «Were going to Ibiza» y lo sigue siendo con residencias de DJs como David Guetta, Tiësto y Calvin Harris en clubes como Pachá o Ushuaïa.
Artistas como Mike Posner, Jax Jones y Lenny Kravitz también le han dedicado canciones. La chilena Yenna Vargas llegó no tan motivada por la fiesta eterna, sino por una razón más simple: el lugar es exquisito y quiso probar cómo era vivir ahí.«Es muy fácil encontrar trabajo ya que existe poca gente comprometida. Fallan mucho, por eso existe mucha demanda laboral», asegura.
Ibiza es una isla que se activa totalmente en temporada alta, que concluye ahora a fines de septiembre. Vargas, quien ha ido durante tres temporadas de verano, en esta ocasión quiere quedarse todo el año, pero no le ha resultado fácil.
«Durante la primera y la segunda temporada viví en el mismo departamento. Tuve la suerte de conocer a una chica que me alquiló la misma habitación, aunque tuve que alquilarla con un mes de antelación para reservar. De esa manera, aunque aún no estaba en Ibiza, aseguré la habitación», cuenta.
Actualmente, arrienda una pieza con su pololo en una casa que comparten con dos personas más, pero quieren irse a vivir solos y se les ha hecho cuesta arriba.
«Hay escasez de viviendas, poca gente quiere alquilar sus pisos o habitaciones. Muchos han visto en esto un negocio y prefieren alquilar solo a turistas y a precios muy elevados. Los alquileres turísticos generan ingresos mucho más altos en menos tiempo. Un apartamento que en arriendo convencional podría ofrecer una renta mensual moderada, en el mercado turístico puede multiplicar sus beneficios con apenas unas semanas de ocupación. Esto ha llevado a que muchas viviendas se retiren del mercado residencial, lo que reduce la oferta disponible para las familias y personas que necesitan un hogar estable», describe.
Vargas, titulada como nutricionista que en Chile ejercía como modelo y promotora, trabaja actualmente en una tienda de retail.
«El mundo del modelaje y de colaboraciones lo tengo como un extra, siempre doy prioridad a mi trabajo fijo», explica.
Dónde arrendar
Vargas explica que cada año se vuelve más difícil encontrar una vivienda en arriendo.
«Quedan muy pocas opciones con precios justos y la mayoría de los anuncios que aparecen en el mercado muestran cifras aún más elevadas que en años anteriores», observa.
Ha visitado varias agencias para comprobar si tienen pisos disponibles y, al mismo tiempo, ha hablado con personas conocidas en la isla para ver si surge alguna oportunidad.
«Aquí los contactos resultan muy importantes, ya que las agencias, además de los altos precios de los alquileres, suelen exigir grandes cantidades de dinero para poder entrar a un piso», advierte.
¿Cómo opera la agencia?
«Las agencias piden uno o dos meses de alquiler más su comisión, que es el mismo monto del arriendo, más un mes de fianza. Por ejemplo, si encuentras un piso de 1.500 euros mensuales (unos $1.680.000), necesitas para entrar mínimo 4.500 euros (más de $5.000.000) o 6.000 euros (más de $6.700.000). Nosotros hemos visto estudios por 1.200 euros ($1.350.000) que no lo valen porque son súper pequeños y antiguos».
¿No han pensado irse a Mallorca o alguna otra isla más piola?
«Lo hemos pensado, pero nos gusta mucho Ibiza y aquí tenemos todo: nuestros amigos, nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana. Trasladarnos significaría empezar de cero y, sinceramente, no es algo que no queramos hacer. Vivo en el centro de Ibiza, es una ubicación muy privilegiada porque tengo todo cerca. Sin embargo, precisamente por esa ventaja, esta zona es también la que presenta mayor escasez de vivienda y los precios más elevados».
¿Y el carrete, qué onda?
«Salimos de fiesta con mi pareja de vez en cuando, pero no demasiado, ya que trabajamos casi siempre por las mañanas. Yo priorizo el gimnasio, y en nuestros días libres solemos ir mucho a la playa, porque es lo más hermoso que tiene la isla. Vamos a las fiestas que realmente nos gustan, según qué DJ toque. Pero hay demasiadas, prácticamente una cada día. En ese sentido, la isla es muy entretenida. Si vienes de vacaciones y quieres disfrutar de fiestas tanto de día como de noche, hay muchísimas opciones».
Por qué es tan difícil
Marcos Provvidenti, broker de la corredora Re/Max en Santa Fe y Mallorca, explica que el problema habitacional no es exclusivo de Ibiza.
«Las Islas Baleares, entre ellas Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera, viven un fenómeno particular: son lugares privilegiados, con calas de aguas cristalinas (pequeñas playas rodeadas de acantilados) y una gastronomía riquísima.
Esto atrae a millones de turistas y también a compradores extranjeros, sobre todo alemanes, rusos, holandeses, belgas e italianos», señala.
El resultado es que la demanda de propiedades es altísima, mientras que la obra nueva es muy limitada por restricciones urbanísticas.
«El que tiene terreno lo vende a precios muy elevados, lo que dispara también el valor de la construcción. Así, no existen propiedades por menos de 300.000 euros y los arriendos se vuelven inaccesibles para un trabajador local», contextualiza.
A esto se suma un marco legal que desalienta a los propietarios a arrendar.
«En España, la ley obliga a firmar contratos de cinco años, con ajustes ligados a la inflación. Muchos dueños prefieren no alquilar, porque temen que luego no puedan recuperar la propiedad. Además, está el fenómeno de los okupas: personas que entran a una vivienda vacía o declaran vulnerabilidad para quedarse sin pagar. Esto ha generado un clima de miedo entre los propietarios, que sienten que la ley no los protege», menciona.
Ariel Montoya, director inmobiliario de Property Partners en Madrid, apunta a que Airbnb es uno de los grandes factores detrás del encarecimiento en Ibiza. Explica que las plataformas de arriendo vacacional hacen que a los propietarios les convenga más apostar por turistas que pagarían más del doble de lo que dejaría un contrato anual.
«No es solo Ibiza, también pasa en Málaga o en barrios turísticos de Madrid. Un piso turístico puede dejar mucho más dinero en unos meses de temporada alta que un arriendo fijo todo el año. Por eso muchos propietarios retiran sus viviendas del mercado residencial. Al final, estas ciudades viven de la temporada y eso marca completamente el mercado inmobiliario», añade.


