Daniella Oyarzo ha estado dos veces en Enamorándonos de Univisión, en Miami
El espacio busca armar parejas. Te pagan absolutamente todo: los vuelos de avión, estadía en hotel, te mueves con chofer, cuenta.
«Me siento muy chilena aunque todos dicen que ya soy gringa», dice Daniella Oyarzo (28) en un español algo neutro y aún con modismos nacionales de tanto en tanto. Hace 20 años se mudó a Estados Unidos con su familia desde Chile pues sus padres tenían un restaurante en Miami. Actualmente vive en Johnson City, en Tennessee.
Estudió sicología pero quiso buscar un oficio más rentable, así que el año pasado se certificó en flebotomía y actualmente trabaja sacando muestras de sangre en pacientes en el hospital Franklin Woods de esa ciudad. En marzo de este año, y hace algunas semanas, la chilena ha participado en «Enamorándonos», el programa de citas en Univisión, en Miami, que conduce Rafael Araneda con la mexicana Ana Patricia Gámez.
Daniella (@daniellapaz__ en Instagram) se enteró de la existencia del espacio y que buscaban concursantes por su mamá, «porque acá casi vemos pura tele chilena». En internet encontró dónde postular, y envió sus datos. «Recuerdo que me respondieron a los cuatro minutos y me pidieron hacer una videollamada. En el programa tienen a ciertas figuras permanentes en el palco, y una postula para salir con uno de ellos, que no saben cómo eres hasta que deciden si te quieren conocer y se abre una pared, y así avanzas hasta una cita. En marzo tenía dos opciones: un hombre mayor que no era de mi gusto, y uno más joven (de nombre Bo), me fui por este último y cuando íbamos a la tercera cita dijimos mutuamente que no, porque era muy tímido, ya no continuaba la conversa».
¿Cómo son esas citas?
«Te puede tocar en un set (de TV) que tienen que es como un café, y tienen otro que parece un bar. Realmente una no se relaja como en una cita real, porque estás con cámaras y varios ojos encima, así que no estaba tan cómoda, no pude ser yo misma. Volví a ir porque firmé varios contratos, y en octubre, me pidieron participar de nuevo. A mí me gusta porque te pagan absolutamente todo: los vuelos de avión, estadía en hotel, te mueves (en automóvil) con chofer, y me daban tres comidas al día. Es como irse unos días de vacaciones. Yo lo máximo que he estado en el programa son cuatro días, pero hay otras chicas que sólo duran un día y se devuelven al siguiente (del espacio). Pude hablar un poco con el Rafa y me dijo que nunca había participado una chilena. Van muchas dominicanas, puertorriqueñas y españoles, que se pasan la voz así que van grupos de amigos».
Mientras estaba grabando en octubre en «Enamorándonos», allí un productor le aconsejó que se fuera a Nueva York para el casting de «Nuestra belleza latina» del próximo año, un reality show que corona reinas de belleza y donde Lisandra Silva concursó en 2015. «Yo fui por divertirme, porque nunca he hecho modelaje ni pasarelas. Avancé varias etapas en un día, tuve entrevistas con los productores e hice una prueba de talento. Hace años un tío concursó en Talento chileno (CHV) bailando con máscaras con la cara grande de artistas famosos, y le pedí permiso para copiarle la idea así que imité a Shakira, Celia Cruz y Selena Quintanilla. A los productores les pareció bien gracioso pero no clasifiqué a la siguiente etapa», cuenta.
Suena a que usted es pelusona.
«Jajaja, sí, me encanta. Yo no tengo vergüenza de aparecer en la tele, no sé si eso es bueno o malo, me parece un mundo divertido. Una vez participé en el casting de la película La nación de las mariposas con Patricia Manterola (donde tuvo un rol pequeño). He pensado en postular a los realities norteamericanos, como La isla del amor. Con mi mamá también postulamos para un reality (Generaciones cruzadas) de Canal 13 (en Chile) que era de padres e hijos, y para el último Gran hermano (CHV) también mandé un video audicionando pero no me pescaron».



