Van desde los 95 a los 140 mil pesos
Además, abogado de familia aclara que para su uso los conceptos claves son conocimiento y consentimiento.
En los papeles oficiales del proceso de divorcio entre Ana Sol Romero y Douglas -que inició la cordobesa el 15 de junio pasado- se puede leer que «la esposa descubrió un rastreador en su auto» y que «el marido rastreaba y vigilaba a su esposa sin su consentimiento», algo que resolverá una corte americana. ¿Pero qué pasa en Chile con el uso de un rastreador?
«Aquí los conceptos claves son conocimiento y consentimiento», aclara Claudio Valdivia, abogado experto en materia de familia. En su opinión, en el contexto chileno, una persona puede saber que el vehículo cuenta con GPS por seguridad, pero si no da el permiso para ser usado para detectar todos sus movimientos, podría ser objeto de maltrato. Ante esta situación, la eventual víctima debe ir a un tribunal de familia a denunciar por maltrato a quien recibe la información del aparato.
«Esa persona debería dar su autorización pues en caso contrario sería una invasión al derecho a la privacidad», sostiene. «Y no creo que tenga los elementos para ser declarado un delito», añade.
En un contexto fuera de la familia, el afectado podría presentar un recurso de protección para resguardar su derecho a la privacidad.
Accesibles
Hoy en nuestro país estos aparatos están disponibles en el mercado. «Existen varios tipos de aparatos con geolocalizador con precios bastante accesibles», advierte Miguel Sanhueza, ingeniero especialista en tecnología y académico de la UTEM.
Según Sanhueza, existen dos tecnologías que pueden cumplir esa misión, reportando la ubicación del objetivo a un dispositivo a un celular: mediante GPS, que permite un rastreo detallado a larga distancia; por Bluetooth, aunque con un rango muy limitado no mayor a una veintena de metros.
Probablemente, debido al uso en un vehículo, pudo ser un GPS.
Precios
Diego Fuentealba, doctor en informática y académico de la USACH, aporta que son fácilmente adquiribles en tiendas por sumas que van desde los 95 mil a los 140 mil pesos.
Añade que funcionan con la lógica de una antena de celular, es decir emiten una radiofrecuencia que es recepcionada por otro aparato mediante una aplicación. Cuentan con un imán potente para su fijación, tarjeta SIM y una carga que le permite una autonomía de hasta 40 días. Luego de eso, hay que recargarlo.
¿Cómo se puede detectar si a uno le instalan algo así, Diego?
«Hay aparatos que detectan señales de radiofrecuencia y muestran desde dónde es emitida. Yo estuve buscando bloqueadores de señales para evitar las copias de pruebas entre alumnos, ya que es un práctica que tienen algunas universidades privadas».
¿Recibían datos desde fuera para responder correctamente?
«Entre otras cosas. Hay personas que los usan para evitar hackeos. Estos aparatos detectores no son baratos».
En páginas chilenas pueden exceder el millón de pesos.


