La fiesta se extendió hasta la madrugada
En lquique, las pequeñas aeronaves se lucieron formando imágenes magenes de dragones y del mismísimo Arturo Prat
Una huincha amarilla en el borde costero de Viña del Mar, en la avenida Perú, les dio la bienvenida a los miles de turistas que desde temprano empezaron a buscar la mejor posición para disfrutar de los fuegos artificiales cerca de la playa.
La idea era que no se acercaran tanto a la orilla, ya que si bien lo peor de las marejadas ya había pasado, las olas seguían llegando a la costa de manera más intensa que lo habitual.
En ese sector, la rueda de la fortuna -que recientemente fue instalada y que el fin de semana debió suspender sus operaciones por el intenso oleaje- fue la mayor atracción.
Entera iluminada, le dio un nuevo aire a la Ciudad Jardín. Incluso algunos vieron los fuegos artificiales girando en la rueda. Los que compraron los tickets (por un valor cercano a los $250 mil), debían llegar a las 23.30 para esperar el inicio de la fiesta en el aire.
La noche, como no siempre ocurre en el puerto, estuvo sumamente despejada, por lo que la pirotecnia se pudo apreciar desde todas partes.
Los dragones
Una fiesta completamente diferente pero igualmente espectacular se vivió en Iquique. La municipalidad organizó un show con mil drones, los que a partir de la medianoche formaron una serie de imágenes en el cielo, que sorprendieron y emocionaron a las cerca de 70 mil personas que se reunieron en la playa Cavancha.
Una de las formaciones que sumó la mayor cantidad de aplausos fue la de un dragón, imagen representativa de la ciudad, pero lo que dejó perplejo a los iquiqueños fue cuando vieron en el cielo la muy bien lograda imagen de Arturo Prat.
La fiesta en la playa siguió con los shows de Américo y Santaferia.


