La judoca nacional se tituló campeona en el Grand Prix de Lima
En el mundo del judo, este torneo fue de verdad, cuenta la atleta del Team Chile, que también está cerca de titularse como arquitecta.
Mary Dee Vargas tenía apenas 5 años cuando la llevaron por primera vez al dojo. Miguel, su papá, practicaba judo y lo único que quería era que sus hijos se criaran en este arte marcial ancestral nipón, que enseña que no importa cuantas veces haya que caerse, pues lo importante es siempre volver a pararse. Mary Dee lo entendió al pie de la letra y, luego de haber colgado el judogui por una rebelde lesión, este sábado logró la primera medalla de oro para Chile en la categoría -48 kilos del World Tour Judo, que se disputa en el Grand Prix de Lima.
«Fue un día maravilloso, donde cumplí un sueño. Ya es increíble llegar a esta instancia, en este tipo de eventos, y haber conseguido esta medalla es la prueba que tanto esperaba de que puedo lograr cosas mayores», relató la atleta del Team Chile, de 28 años, y que está pronta a titularse como arquitecta de la UC en un 2025 redondo.
¿Qué significa esta medalla de oro, luego de todo lo que ha vivido?
«Significa mucho. Con lo que logré en Lima aparecí en el mapa. En el mundo del judo, este torneo fue de verdad. Este es como el nivel real, el nivel donde un atleta empieza a ser conocido en el circuito. Uno empieza a demostrar que se está dentro de los top mundiales y, entre comillas, que podría tener una chance en los Juegos Olímpicos».
¿Lo siente como una revancha luego de haberse retirado, incluso?
«Por supuesto. Me retiré por una lesión y fue muy difícil volver, pero el judo es un deporte que enamora y que espero terminar con un proceso que cierre en Los Angeles 2028».
¿Qué tiene de mágico el judo?
«Partí en el judo, porque mi papá lo practicaba en la universidad y nos llevó a mí y a mi hermano desde chiquitos. Él quería que nos formáramos en una disciplina estructurada, que entrega muchos valores de la cultura japonesa, como la pasión por la perfección».
¿Y a usted le gusta el mundo japonés?
«Me fascina, he estado en Japón varias veces y hay que ir cada cierto tiempo a la cuna del judo a nutrirse de la filosofía. Ahí aprendí la valentía y a no rendirme».
¿Cómo vivió su familia esta primera medalla de oro?
«Súper emocionante, porque ellos por primera vez en todos los años que llevó compitiendo pudieron venir a vernos a mí y a mi hermano acá a Perú. Así que lo estuve ahí conmigo alentando desde la grada».
¿Inolvidable Perú entonces?
«Perú ha marcado mi carrera. Mi historia partió en Lima 2019, el año que viene son los Juegos Panamericanos aquí también y cada vez que vengo a Perú me pasan cosas buenas. Además, es rico también disfrutar de la buena comida. Todo perfecto».
¿Esto le permite soñar con una medalla olímpica?
«A eso apuntamos. El proceso de clasificación empieza el próximo año, como a mediados de 2026, y ahora lo que estamos haciendo es subir en el ranking con los puntos que vamos ganando en estas competencias para quedar bien posicionada y empezar a clasificar firme».
El judo se mueve con un ranking mundial y a los Juegos Olímpicos van los 16 mejores. Hoy estoy 18 del mundo y necesitaré mantenerme ahí para subir un par de puestos. Pero sé que lo puedo lograr».


