El delantero salió lesionado antes de terminar el primer tiempo en la derrota de la Roja ante Japón
A pesar de su lesión, se quedó a alentar a sus compañeros tras la derrota, y será revisado este miércoles. Es lamentable la lesión de un jugador tan fundamental como él para el equipo, lamentó su compañero Vicente Álvarez.
El llanto de Emiliano Ramos conmovió a medio país cuando se tiró al piso, adolorido y pidiendo asistencia médica. Se jugaban los minutos agregados del primer tiempo y el puntero izquierdo de Everton recibió un pase de Agustín Arce para extender la pelota hacia Juan Francisco Rossel. Ahí sintió algo en la pierna y se tiró al césped del Estadio Nacional, llorando de dolor, como lo captaron los micrófonos ambientales de la transmisión oficial.
Nacido en Arica, el atacante ruletero se ha convertido en uno de los puntales de la Roja Sub 20 bajo el mando de Nicolás Córdova. El DT incluso lo hizo debutar en la adulta, ante Uruguay, en el último partido de las eliminatorias. Allí, tuvo una ocasión de gol que lo habría puesto en la historia.
En el Sudamericano Sub 20 de Venezuela sólo se perdió los últimos dos partidos por un desgarro, misma lesión que pareció sufrir este martes en la cancha del Estadio Nacional. Y en su equipo ha sido titular permanente, tanto en el Campeonato Nacional como en la Copa Chile, y sólo ha estado ausente por lesión.
Por lo mismo, su compañero Vicente Álvarez, puntero por la banda derecha, lamentó su lesión y lo llenó de flores. «Aún no sé nada de lo que le pasó, aún no he hablado nada con los médicos ni con él. Es lamentable la situación, la lesión de un jugador tan fundamental como él para el equipo, con todo lo que él ayuda para el ataque y la defensa del equipo. Lamentamos la situación, es una pena», dijo.
Frente a Japón, Ramos no tuvo muchas acciones relevantes, como casi ninguno de sus compañeros de ofensiva en el lapso inicial. Una vez en el césped, el resto de su equipo lo fue a ver. También el árbitro marroquí Jalal Jayed, quien fue justamente el que pidió la camilla.
Ramos abandonó la cancha llorando, en medio del aplauso de los 42.517 hinchas que llegaron al estadio pensando en ver otro triunfo de la Roja, luego de la victoria 2-1 sobre Nueva Zelanda en la primera fecha.
Pero la cosa no estaba para alegrías, pese a que el arquero Sebastián Mella le había tapado un penal a Rento Takaoka, otra vez por una falta de Matías Pérez (autor del foul que significó el empate parcial de Nueva Zelanda en el debut).
Ya no estaba Ramos en la cancha cuando Willy Chatiliez hizo el segundo penal del partido, a Shusuke Saito, en el segundo tiempo, jugada que fue revisada en el video por petición del técnico japonés Yuzo Funakoshi. Rion Ichihara ahora sí marcó desde los doce pasos, a los 55 minutos.
Y aunque Chile buscó el empate, en momentos que parecía que lo iba a lograr apareció un remate desde fuera del área de Yumeki Yokoyama, que había entrado pocos minutos antes. Fue el 2-0 con que terminó el encuentro y una lápida para los jugadores de la Roja. Emiliano Ramos, medio cojeando, caminando apenas, se quedó en el túnel de entrada al camarín tratando de levantarles el ánimo a sus compañeros, con palabras de aliento cuando iban saliendo de la silenciosa cancha del Nacional.
Vicente Álvarez agradeció su apoyo y le mandó el suyo de vuelta. «Él está con nosotros siempre. Le mandamos toda la energía, todo el grupo, vamos a estar todos para apoyarlo siempre», aseguró, apenas salió de la cancha.
Su DT, Nicolás Córdova, contó que este miércoles se le realizarán los exámenes al jugador para saber cuál fue la lesión muscular que lo afectó. «No sabemos qué es lo que tiene, después, mañana, veremos los exámenes y sabremos sus condiciones. Ojalá no sea para largo. Mañana vamos a hacer una evaluación de quienes están en condiciones para el partido del viernes. Esperemos que lo de los lesionados no sea nada grave», declaró.


