Kinesiólogos explican qué le pasa al cuerpo al experimentar congelamiento controlado
Técnica se usa para aliviar dolores, tratar lesiones y acelerar la recuperación muscular tras el deporte.
En medio de interminables olas de calor, incluso podría parecer agradable la idea de zambullirse en una tina congelada. ¿Descabellado? No tanto: esta costumbre es cada vez más común entre deportistas -y también famosos- que la practican con fines terapéuticos. De hecho, en el mercado local ya se pueden encontrar bañeras portátiles para darse un baño de agua helada en casa.
Un ejemplo es Icebath, tienda chilena que vende una tina 100% transportable que logra enfriar el agua hasta -3° y se puede controlar desde dispositivos iOS y Android.
«La duración de una sesión puede variar, pero generalmente se recomienda de 2 a 4 minutos entre 3 y 14°C. Es importante aumentar el tiempo de exposición de manera gradual para garantizar la seguridad. Se sugiere utilizarla a primera hora, para comenzar el día con energía, o después de hacer ejercicio, para mejorar la recuperación muscular», sugiere Enrique Feliú, ingeniero comercial y fundador de Ice Bath.
Versátil, para los amantes del sauna también esta tina puede llegar a calentar el agua hasta 40°. ¿Su precio? $200.890 en icebathchile.cl (https://acortar.link/5OVwZ4).
¿Qué es la crioterapia?
Esta terapia involucra el uso de frío extremo para tratar diversas afecciones. Se basa en la aplicación controlada de temperaturas muy bajas durante períodos breves; se aplica principalmente para aliviar dolores, reducir inflamaciones, elevar la energía, mejorar el estado de ánimo y acelerar la recuperación muscular después de lesiones deportivas o cirugías.
Francisco Cerda, kinesiólogo de Clínica Las Condes, explica que esta técnica se puede aplicar de manera general en todo el cuerpo o de forma localizada: «La crioterapia local se enfoca en aplicar frío extremo en una zona específica del cuerpo, usando hielo, compresas frías o dispositivos especializados; comúnmente se aplica para reducir la inflamación y el dolor en lesiones musculares, articulares o tendinosas, entre otras».
Por otro lado, señala, la crioterapia de cuerpo entero involucra exponer todo el cuerpo a temperaturas extremadamente bajas, generalmente mediante cámaras o baños de hielo que producen liberación de endorfinas, reducción de la inflamación y el aumento del flujo sanguíneo. Es el caso de estas tinas heladas.
«Durante la sesión, la temperatura del cuerpo puede descender significativamente, lo que desencadena una serie de respuestas fisiológicas que ayudan a mejorar la recuperación muscular y reducir la fatiga, especialmente en atletas de alto rendimiento», destaca el también atleta (su especialidad es el salto largo).
Frío localizado
En el centro de kinesiología Crioexpert se realizan tratamientos complementarios de crioterapia localizada con CO2 a temperaturas que llegan a -80°C. ¿Demasiado helado? Lo explica el kinesiólogo deportivo Diego Murillo: «Al estar a 80 grados bajo cero el sistema nervioso necesita calentar el tejido y, por ende, envía sangre; se activa el sistema nervioso central con una alerta, el cerebro reacciona y empieza a mandar sustancias que van a alimentar el tejido; así se va a oxigenar, se va a nutrir, se va a alimentar y se va a calentar», detalla.
Este tipo de tratamiento, aclara, puede ser beneficioso para tratar lesiones musculares como esguinces, contracturas, tendinitis y problemas de ligamentos, entre otros. La cantidad de sesiones y la intensidad dependen de cada paciente, pero es importante que esta terapia sea indicada por un profesional antes de probarla.
En este centro la aplicación solo de crioterapia con CO2 cuesta desde $20.000; la sesión kinesiológica que la incluye cuesta $40.000. Más info en Crioexpert.com (https://acortar.link/Q1JtzI).
No es para todos
Es importante recalcar que los tratamientos de crioterapia siempre deben ser recomendados por un especialista, teniendo en cuenta los antecedentes de salud del usuario. «No se les recomienda a personas que sufran diabetes, cardiopatías o trastornos en el sistema nervioso, ya que puede disminuir la sensibilidad y afectar la sensación térmica. Le sirve a personas que sufran ciertas patologías, no a todas; hay que tener ojo y conocer el diagnóstico previamente», advierte el kinesiólogo Diego Murillo. «Cuando el cuerpo es expuesto a temperaturas extremadamente bajas se genera un significativo estrés en el corazón y la demanda de sangre es mayor; por eso hay que tener mucho cuidado en pacientes con patologías cardiacas», concuerda su colega Francisco Cerda.


