A la modelo no le gustó mucho el jugueteo que se dio entre ellos
Paró en seco las intenciones de José Manuel Cerda (29) con Isidora (18). Lo tuve que encarar, admite.
Esta historia data de febrero cuando Isidora Gutiérrez, la hija de 18 años de Daniella Chávez, debutó en televisión. Por esos días la joven recién salía del colegio y pasó a integrar el cuerpo de baile del programa «El fenómeno» (Canal 13), que se grababa en Reñaca. Se vio envuelta en unos coqueteos televisivos con José Manuel «Cuco» Cerda, el hermano de 29 años de Raimundo Cerda («Palabra de honor») y su mamá, Daniella Chávez tomó acción inmediata para parar en seco el jugueteo.
La situación tomó relevancia luego de que se filtraran unas conversaciones de Chávez donde contaba esto: «Ese Cuco, tuve que quitarle a mi hija. Se la estaba engrupiendo (?),la quería usar para la fama», escribió ella.
La misma exconejita Playboy y ahora creadora de contenido cuenta que cuando vio por pantalla la onda que se estaba generando en el programa entre Isidora y Cuco, «le expliqué a la Isi que la cosa no iba por ahí». Fue después de un beso que se dieron en pantalla que «le dije de inmediato a Isi cuando vimos el programa que no cayera ahí, que bastaban dos dedos de frente para ver las intenciones que tenía él».
Usted lo encaró también. ¿Qué le dijo?
«Cualquier madre haría lo mismo. Tiene casi 11 años de diferencia con mi hija. Él dijo que yo quería hacer un circo de esto, pero proteger a una hija no es hacer un circo. Así que lo tuve que encarar y decirle que ella era una niña que recién estaba comenzando y que él (era), ya más viejo, con camino recorrido y que no lo quería cerca de mi hija».
Jugadísima, Daniella.
«Es el deber de cada madre. Era cosa de escucharlo, entonces me puse la capa de mamá leona e hice lo necesario para sacarla de ahí. Creo que cualquier mamá lo haría. Como mamás, olemos el peligro, es puro instinto».
Quizás su hija se había entusiasmado, ¿cómo lo tomó ella?
«No, si duró como una semana la situación y se acabó. Ella se lo tomó bien, con la Isi tenemos una relación de confianza y puedo plantearle estas cosas y ahí ella ve que tengo razón. Gracias a Dios salió de ahí».


