En un rincón del Pacífico sur, donde el océano raspa los límites del continente con frialdad milimétrica, las placas tectónicas se enfrentan en un sector onocido como el Punto Triple de Chile. Esta área, donde Sudamérica, Nazca y la Antártica colisionan y se desplazan en un equilibrio frágil pero perpetuo, acaba de revelar un secreto geológico: dos desconocidos volcanes submarinos frente a la península de Taitao, en la región de Aysén.
La expedición, bautizada como «Vents, Canyons and Seeps» y organizada por el Schmidt Ocean Institute, congregó a más de 20 científicos internacionales a bordo del buque de investigación Falkor (too). Entre los expertos se encontraban representantes del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), cuya participación respondió a su creciente interés en el programa de geología marina.
El hallazgo no solo reúne precisión tecnológica e intuición científica, sino también un sentido ancestral. Además de confirmar la presencia del volcán Kepuche, descrito anteriormente en la literatura, los investigadores identificaron un segundo macizo, al que llamaron informalmente Kénos, palabra kawésqar que significa «el creador».
Tecnología bajo el mar
El descubrimiento se concretó gracias al robot submarino Subastian, un aparato diseñado para descender a profundidades abismales y extraer muestras que desafían las condiciones extremas. Subastian, con brazos robóticos capaces de manipular rocas y sedimentos, permitió observar la dorsal tectónica que se introduce lentamente bajo el continente. Es el único lugar del planeta donde este fenómeno puede contemplarse en su estado más puro, una especie de laboratorio natural que fascina a los geólogos y abre nuevas interrogantes sobre la dinámica terrestre.
Álvaro Amigo, jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica de Sernageomin y doctor en volcanología, destaca las implicancias del hallazgo: «Hay una separación de placas que está generando nuevo fondo, nuevo piso oceánico a través de la salida de material magmático que, además de salir y crear nuevo fondo oceánico, está también introduciéndose bajo el continente. Por lo cual, es una situación bastante anómala en el sentido de que se están separando las placas, se está creando fondo oceánico, pero al mismo tiempo se está metiendo bajo el continente sudamericano. Esa es la particularidad geológica de ese punto en la Tierra».
La actividad tectónica en el Punto Triple también abre la posibilidad de comprender mejor al volcán Hudson, protagonista de una de las erupciones más violentas registradas en Chile en 1991. Amigo explica: «Varios estudios ya han mostrado que hay una serie de extensos campos de lava, tanto en la región de Aysén, en el entorno del volcán Hudson, como en la zona de Chile Chico e incluso en territorio argentino. Se piensa que esto está ligado a la profundización de este material que está entrando en el Punto Triple bajo el continente y que luego, al seguir separándose, genera material magmático que sube a la superficie y podría estar formando estos campos extensos».
Ecosistemas únicos
El descubrimiento no solo tiene relevancia geológica, sino también ecológica. Patricio Pliscoff, geógrafo con magíster en Ciencias Biológicas, entrega más detalles sobre la importancia de estos entornos: «En esta zona se desarrollan ecosistemas que solo en los últimos años se han comenzado a conocer y describir. El 2022 se presentó la primera clasificación global de ecosistemas del mundo, que incluye los ecosistemas presentes en el bioma de los fondos marinos. Se reconoce a los montes submarinos, dorsales y mesetas como un ecosistema único, caracterizado por su profundidad y la falta de luz, donde existen comunidades de especies filtradoras móviles (moluscos) e inmóviles (esponjas), además de grandes agrupaciones de peces, especialmente en torno a los montes submarinos», dice Pliscoff, del Centro de Estudios Territoriales de la Universidad de los Andes.