Estudio chileno-ruso plantea explicación sobre las olas que sorprendieron al Pacífico
Según su investigación, publicada en AIMS Geosciences y Journal of Environmental y Earth Sciences, lo que provocó las primeras olas no fue la erupción misma, sino un deslizamiento submarino que ocurrió antes. Ese deslizamiento generó un «tsunami precursor», una ola que llegó hasta ocho horas antes que la esperada, en lugares como Arica, Chañaral o el Callao.
«Colocamos los datos del terremoto en un software que se llama Sistema Local de Alerta de Tsunami», cuenta Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería para la Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta. «Había poca coincidencia entre la hora del terremoto y la llegada de las ondas del tsunami», afirma.
«Cuando se colocó en los computadores, nos dimos cuenta de que coincidía casi plenamente con lo que ocurrió».
Aunque la ola fue modesta, no deja de ser peligrosa. «Si la gente está en el mar, pueden perfectamente tener el potencial de dañar, de llevarse a la gente», advierte.
La propuesta del equipo es simple: que ante cualquier posibilidad de erupción volcánica, los sistemas de alerta también consideren señales previas, como pequeños sismos o movimientos en la ladera. Y que se revise si ya se generó una ola. «Chile tiene casi 8.000 kilómetros de costa. Lo cual hace que seamos muy vulnerables a cualquier movimiento del mar anómalo», señala el científico.


