El descendiente del rey Carlos II tenía orden de captura por tráfico de influencias, blanqueo de capitales y soborno
A sus 75 años, lo encontraron en un resort en Malta.
Como todas las mañanas desde que había llegado a Malta, Paul Lambrino, de 75 años, tomaba desayuno en la ostentosa terraza del lujoso resort en el que se hospedaba para mirar el mar Mediterráneo. Cuando aun no terminaba, un grupo de hombres se acercó para hacerle unas consultas. «¿Es usted el príncipe Paul Philippe de Rumania?, le preguntaron, y él entendiendo lo que estaba sucediendo asintió resignado, siendo detenido sin oponer resistencia, tras permanecer más de cuatro años prófugo, informó el diario local «Libertatea».
Aunque desde 1940 que en Rumania no existe la realeza, Lambrino sigue presentándose como príncipe y le gusta ser tratado como tal. Es nieto del último monarca de Rumania, el rey Carlos II, quien abdicó para dar paso a un gobierno soviético. Tanto le gusta presumir de su sangre azul que sus abogados le respondieron a la magistrada maltesa, Caroline Farrugia Frendoun, que Lambrino «no tiene trabajo porque pertenece a la realeza», cuando esta le preguntó por la profesión a qué se dedicaba el imputado, consignó «Times of Malta».
Fugitivo
En diciembre de 2020, Paul Philippe fue condenado a 3 años y 4 meses de prisión por lo delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales y soborno, tras colaborar con una banda criminal para recuperar de manera ilegal, propiedades que fueron de la realeza rumana hace más de 80 años. Según «Daily Mail», Lambrino estaba interesado principalmente por el bosque de Snagov (de 47 hectáreas) y la granja real de Baneasa (de 28,6 hectáreas), en Bucarest. Cuando la policía lo fue a buscar para ingresarlo a la cárcel, se enteró que se había fugado a Portugal. En 2022 fue detenido en París, tras un control de identidad, pero Francia no quiso extraditarlo, pues tomaron en cuenta la defensa del príncipe que decía que estaba siendo perseguido por temas políticos, describió el portal regional «Balkan Insight».
Humillación
Según los abogados, Paul Philippe se encontraba en Malta para participar de una reunión de los Caballeros de la Orden San Juan, alegando que su cliente fue «humillado delante de dignatarios de toda Europa». Sin embargo, la Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta ha negado cualquier conexión con el fugitivo. «El príncipe Paul no es miembro de nuestra orden y nunca ha sido invitado a ninguno de nuestros eventos», afirmó el embajador de la Soberana Orden, Augusto Ruffo di Calabria, en un comunicado, registró el diario rumano «Adevarul». Lambrino quedó en prisión preventiva hasta el 9 de mayo, mientras Rumania trabaja a toda máquina para tramitar la extradición y sus abogados volverán a solicitar un cambio de medida cautelar, tras la negativa del tribunal.


