Avisar por WhatsApp cada alimento que se saque es una de las tácticas más usadas
Llevamos casi tres años viviendo juntos, entonces, hay harta confianza. Por lo mismo no tenemos un espacio designado para cada uno en el refri, confiamos en que cada uno sabe qué compró y qué es suyo, no marcamos nada tampoco, cuenta Carlos Ponce.
Como usted puede lograr hasta un 60% de ahorro en el arriendo al vivir con otras personas es una buena alternativa en estos tiempos (lea la nota aquí ). Sin embargo, también existen aspectos domésticos en los que es necesario llegar a algún tipo de acuerdo para evitar caer en los clásicos problemas que surgen con la convivencia. Elementos como la organización del refrigerador para evitar confusiones; establecer si alguien que consuma alguna delicia debe reponerla o si es mejor, derechamente, prohibir comerse algo de otra persona; decidir si se realizará una compra mensual para todos o cada quien comprará sus propios alimentos, son puntos en los que no existe una sola regla, pero es mejor tenerlos en cuenta para evitar conflictos.
Dividir espacios
Lo primero en que se fijó Antonio de Vittorio (28) al comprar el refrigerador, en que la parte principal, que es cuando se abre el refrigerador, tuviera tres pisos, como son tres compañeros de departamento, dividieron cada piso para cada uno. «En el congelador, lo mismo, porque hay tres cajones, uno para cada uno. En los compartimientos de la puerta eso es más compartido, pero ahí no hay problemas porque son para cosas más específicas», justifica. «Si alguien va a sacar algo del refrigerador o de la despensa, se avisa por WhatsApp y se repone cuando la persona vaya al supermercado o la misma persona a que se lo sacaron lo compra y después lo cobra».
Usar una aplicación
«Cada uno compra lo que va a comer y cada uno cocina su propia comida», cuenta Carlos Ponce (30). Para el resto de las cosas «dividimos los gastos equitativamente y los registramos en Splitwise», dice sobre la aplicación especialmente diseñada para dividir gastos entre las personas. Solo hay que ingresar cada cifra de manera manual para que la plataforma divida entre los integrantes.
«Somos amigos desde segundo medio, y llevamos casi tres años viviendo juntos, entonces, hay harta confianza. Por lo mismo no tenemos un espacio designado para cada uno en el refri, confiamos en que cada uno sabe qué compró y qué es suyo, no marcamos nada tampoco. Y si alguien se tienta con comida del otro, no hay problema porque siempre preguntamos o avisamos, por lo mismo, generalmente, no tenemos que reponer porque siempre es conversado. Igual es porque ninguno es de la onda de hacerse el loco y no admitir que sacó algo que no era suyo, y nunca hemos tenido problema con ese sistema», resume.
Si se acaba, se avisa
Para Florencia Valestin (28) tener buena comunicación con sus compañeras de departamento es fundamental. Ella, como sus dos compañeras de departamento, habían vivido con más personas antes y ninguna se sentía cómoda con tener espacios divididos, los que decidieron es que una vez al mes hacen una gran compra de supermercado, que se divide en tres, y todo es de todas. Si alguien es la última persona en comerse algo, tiene la obligación de avisar.»Cuando se acaban las cosas se repone. Solo por eso hemos tenido un par de conflictos, porque alguien se gastó lo último que había en alguna cosa y no la repuso o no avisó para reponerla», explica. «Cuando alguien tiene algo como específico, siempre lo avisamos en el grupo que tenemos en WhatsApp. Por ejemplo, pedí sushi y me sobró, lo pongo en el grupo: oye, quedó esto, no lo saquen o al revés, quedó esto por si alguna lo quiere», menciona como ejemplo.
Sin reglas
«He tenido varias experiencias con compañeros de casa, con varias personas, y en departamentos, con menos. En general, las reglas han sido implícitas o se conversa de manera general» cuenta Felipe Rodríguez (38). «A lo más se dividen las bandejas y los espacios, pero siempre hay flexibilidad: no hay problema si es que alguien se come algo de la otra persona, mientras avise, por ejemplo. De hecho, en mi experiencia ha sido mucho más común avisar que hay cosas para compartir y que todos pueden sacar o comer. Creo que esa es la clave; ser abierto y flexible, tener en cuenta que uno está viviendo con más personas», recomienda.
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Pablo Muñoz (43) comparte casa con el baterista de su banda infantil Mondongo y dice que su fórmula es que todo lo que esté dentro del refrigerador, es de ambos, de compartirlo todo. «Igual, como somos músicos y trabajadores independientes, ese refrigerador casi siempre está vacío», dice medio en broma, pero que, principalmente, «son cosas para la once, porque cada uno almuerza por separado. «Cosas como el queso, la mantequilla, las bebidas, todo se comparte y así no hay problemas», asegura.


