Dueño de distribuidora de licores El Cielo: «En nueve años se nos vino el negocio abajo»

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Pablo Villalba cuenta por qué se produjo la quiebra forzosa tras 64 años de historia

Un litigio con la Municipalidad de Santiago, el estallido social y la pandemiale dieron el tiro de gracia a una empresa que llegó a tener 100 empleados.

¿Por qué bautizaron como El Cielo a la distribuidora de licores?

«Mi papá (César Villalba) partió administrando una botillería  a mi abuelo hasta que conoció a mi mamá (María Soto) y se independizó. Arrendó una botillería en calle Bulnes y después compró al lado para ampliarse. Les fue bien hasta que dejó ese negocio por una quinta de recreo.  Mala decisión, porque les fue horrible. Perdió casi todo. Lo que me contaron es que fueron a la Tía Rica a empeñar unas joyas que le quedaban y vieron la propiedad de San Diego para arrendar. Allí se instalaron a vivir en un segundo piso y abajo pusieron la botillería que se convirtió en la distribuidora de licores. Les fue enseguida tan bien que mi papá decía que el negocio le había caído del cielo. Por eso le puso El Cielo».

El relato es de Pablo Villalba, 60 años, uno de los tres hijos que tomó las riendas de este negocio familiar que, tras 64 años de existencia, tuvo que cerrar definitivamente en agosto de 2023, noticia que repercutió masivamente esta semana por el mediático anuncio de que el próximo jueves 14 de  marzo rematarán más de 12.000 botellas de licores, vinos, y muebles de la distribuidora como consecuencia de una liquidación forzosa solicitada a los tribunales por cuatro acreedores (ver recuadro) por un monto de más de 520 millones de pesos con los intereses y gastos de cobranza.

«Se va a cerrar un capítulo de nueve años en que se nos vino abajo el negocio y, pese a que quise seguir, pagar mis deudas, no pude sacarme esta mala racha», dice Villalba, en medio de los lotes de mercadería que van a salir a remate, y con un tono melancólico que no soltó durante toda la entrevista.

En 2002, Pablo Villalba tomó las riendas de El Cielo cuando el crecimiento de la empresa había sido bien potente, con ventas de entre 5 y 6.000 millones de pesos al año. Él, asegura, llegó a facturar 9.000 millones anuales y tener 100 personas empleadas.  Pero en 2014 empezó la historia gris. Cuenta que le llegó una notificación de la Municipalidad de Santiago que lo obligaba a regularizar la propiedad que arrendaba para continuar con la distribuidora. Pese a realizó los trámites con arquitectos, incluso con el mejoramiento del inmueble, igual lo clausuraron por varios meses entre 2015 y 2016. «Me cerraron en diciembre y ese mes  era el mejor del año, se vendía tres veces más que un mes normal», recuerda.
En 2017 y 2018 empezaron a recuperar el negocio, con mayor deuda eso sí. En 2019 retrocedió todo lo avanzado. Fue un año en que la industria del rubro botillería bajó sus ventas en 25% y a él como distribuidor mayorista le bajó 45% la facturación. Vino, a fines de año, el primer tiro de gracia con el estallido social donde fue afectado por los disturbios diarios en San Diego, ubicación de varios colegios emblemáticos. «Trataron de saquearme, pero no lograron abrir las rejas, pero ese mismo año, antes del estallido, se metieron por detrás de la propiedad y sacaron millones en mercadería», cuenta.

En 2020 comenzaron a aparecer los primeros cheques protestados, pidió préstamos a cercanos, hipotecó hasta su casa, para cumplir con las obligaciones con los proveedores y con los trabajadores, algunos con más de 30 años en la empresa. La pandemia hizo agonizar a El Cielo. Como su actividad no era esencial, sólo pudo operar como delivery. «Como no era minimarket no pude abrir y los supermercados ganaron mucha plata vendiendo licores en pandemia. Mis ingresos eran de 2 millones y medio mensuales con el delivery y pagaba de arriendo dos millones. Así nadie resiste», cuenta

El 2022 se recuperaron los ingresos, pero no al punto de abolir la deuda con los acreedores que finalmente no esperaron más y colocaron la liquidación forzosa de El Cielo. Sin acceso al crédito por los cheques protestados, Villalba estaba esperanzado en  vender un paño de terreno que tiene en copropiedad con la familia de su hermana (está ubicado al lado de la propiedad arrendada). Asegura  que le generaría más de 4.000 millones de pesos la venta de ese activo, pero eso nunca ocurrió. «Tenía la esperanza que alguna inmobiliaria se interesara, pero no están invirtiendo. Era la salvación de El Cielo», cuenta.

¿Usted cometió algún error para llegar a este final?

«No tener un fondo paralelo, no fui precavido, pensé que El Cielo no se iba a caer nunca, que era intocable,  que se iba a recuperar de los problemas. Yo tengo mis ahorros en el terreno que aún no logro vender, pero debería haber tenido un fondo que me hubiese permitido pagar.

¿Si vende su terreno a una inmobiliaria, intentará que vuelva El Cielo acá en San Diego o en otra ubicación?

«Primero les voy a pagar a todos  los que les debo. Quiero seguir trabajando, tengo solo 60 años, pero no se me ocurre qué otra cosa puedo hacer bien aparte de moverme en el mundo de las botellas. Empecé en esto a los 14 años y conozco este mercado al revés y al derecho. Ahora, no sé si quiero volver a tener una distribuidora de licores, quizá un camino es traspasar mi experiencia a otras empresas

Ojo con el lote de whiskies y el de absenta«Se le puede sacar un buen provecho en precios al lote de las botellas de whiskies, algunos lotes de vinos tintos y el lote del licor absenta, pero hay que venir a ver la variedad», dice Pablo Villalba sobre los lotes de licor y vinos que se rematarán online  por la empresa de subasta CGR el 14 de marzo y que se podrán ver el 12 y 13 de marzo. ?Hay 6.500 botellas de licores y vinos de diferentes marcas y tipos. A eso se suman 80 botellas de vodka (Absolut, Eristoff, Stolichnaya), 1.200 botellas de ron (Flor de Caña y Madero), 100 botellas de pisco, 280 botellas de champaña, 2.500 botellas de vino, 2.000 botellas de licores (Absenta, Jerez, Sake y otros), según se desprende la información online de CGR. También se liquidará el mobiliario de la Distribuidora El Cielo.?Esta subasta es el resultado de la liquidación forzosa que solicitaron en el 13° Juzgado Civil de Santiago por una deuda de más de 520 millones de pesos de El Cielo, sumando intereses y gastos de cobranzas, a cuatro compañías: la Cooperativa Agrícola Pisquera Elqui Limitada (Capel), Compañía Pisquera de Chile (filial de CCU), Viña San Pedro (filial de CCU) y Viña Francisco de Aguirre.

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