Economista analiza las grandes dudas de migrar hacia la electromovilidad

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¿Por qué el resto de los vecinos te va a pagar la carga?, plantea Felipe Berger

Hay mayor competencia, principalmente por la oferta de automóviles chinos, destaca.

A Felipe Berger le gusta escuchar un motor grande cuando acelera: a los autos eléctricos les falta ese atractivo, reconoce, aunque conquistan de otro modo. «Lo que está llamando mucho la atención entre la gente tuerca es el desempeño de los vehículos eléctricos en términos de aceleración. Aceleran de manera espectacular: te dejan pegado en el asiento», asegura el economista de la Universidad Adolfo Ibáñez.
«Si bien no tienen el romanticismo del ruido del motor a combustión, tienen esta otra cuestión del pique, que al final te cautiva», destaca.
Las facilidades de pago también tientan para entrar a este mundo. Por ejemplo, BICE y Scotiabank ofrecen 24 cuotas sin interés para comprar un Tesla con sus tarjetas de crédito, con condiciones y cupos según cada promoción.
Scotiabank tiene un crédito exclusivo para vehículos de esa marca, con tasa de 0,75% para montos desde $30 millones. Bci apunta a las pymes con Leasing Verde, un sistema de arriendo con opción de compra que financia hasta 100% del vehículo. BancoEstado, por su parte, ha lanzado campañas de crédito verde para eléctricos e híbridos con tasas preferenciales y meses de gracia antes de la primera cuota.
Las cifras respaldan el interés. Entre enero y julio se vendieron en Chile 6.206 vehículos nuevos 100% eléctricos, un alza de 105,4% frente a igual período de 2025, según Anac. Sumando los híbridos enchufables y los eléctricos de rango extendido llegan a 11.413 unidades, equivalentes al 6,4% del total de ventas de vehículos livianos y medianos nuevos.
¿Por qué los bancos están dando tantas facilidades para comprar autos eléctricos?
 
«Ya hay automóviles híbridos y algunos eléctricos más asequibles; hace tres años eran los más caros, los tope de línea. Hay mayor competencia, principalmente por la oferta de automóviles chinos, y además hemos visto este incremento importante en el precio de los combustibles. En el caso puntual del BICE, está apuntando a un cliente más ABC1, que tiene un ingreso y un poder de compra mayor, y probablemente podría ser usuario de un automóvil eléctrico».
¿Y por qué a un banco le interesa ofrecer ese financiamiento?
 
«Gana clientes potenciales. Pensemos en una persona que tiene dos o tres cuentas corrientes y ve esta promoción: capaz que se haga cliente. Después el banco termina vendiendo otros productos: te vende una tarjeta de crédito con un crédito blando para que compres un auto, pero te termina vendiendo un hipotecario también para una casa en la playa».
¿Qué cambia para un banco financiar un eléctrico frente a uno a combustión?
«Si el auto se financia a través de una tarjeta de crédito, para el banco el riesgo es básicamente el mismo. Pensemos en una persona que tiene un cupo de $15 millones y compra un vehículo eléctrico en cierta cantidad de cuotas a precio contado: para el banco funciona de manera similar a si comprara un televisor o un automóvil a combustión, porque ese crédito no constituye una prenda sobre el vehículo. Distinto es el caso de las compras inteligentes u otros créditos automotrices, donde sí existen prendas o gravámenes que impiden vender el auto mientras no se termine de pagar».
¿El mercado de segunda mano todavía es pequeño?
 
«Estamos en un punto de partida que, con la proliferación de autos eléctricos chinos, se está masificando. Pero hay desconfianza. Es como cuando uno compra un celular y pregunta cuál es la vida útil de la batería, si está en 80% o 70%. Con el automóvil eléctrico todavía está eso: la batería es cara y representa un porcentaje muy alto del valor del vehículo. Creo que muchas personas están buscando alternativas, pero todavía no conocen bien el mercado de los autos eléctricos».
¿Eso también castiga la reventa?
«Sí, la reventa se castiga mucho. La persona dice: me compré un auto, me costó $10 millones o $15 millones, ¿y cuánto me va a costar la batería? ¿La puedo cambiar o tengo que botar el auto? Esa es la pregunta que todavía mucha gente se hace al comparar autos eléctricos y a combustión».
Donde también aparecen grandes diferencias después de la compra entre un auto eléctrico y uno a combustión, subraya Berger, es en el costo de uso y mantención: «Un eléctrico no requiere cambio de aceite, afinamiento ni cambio de bujías, por lo que se eliminan varias mantenciones habituales. El punto a considerar son las baterías, que tienen una vida útil y eventualmente pueden representar un costo relevante».

Y a nivel doméstico, advierte, todavía existen puntos de tensión respecto a los vehículos eléctricos y las comunidades de copropietarios. Da como ejemplo lo que ocurre con la carga en los edificios: en el suyo, recuerda, un vecino preguntó si había una política definida para instalar un cargador. «Pensemos en todas las personas que viven en departamentos. Los edificios más antiguos no tienen condiciones para poder cargar. ¿Por qué el resto de los vecinos te va a pagar la carga? Es como que me paguen el combustible. Todavía hay desconocimiento en relación con ese mundo», reflexiona.

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