«El arancel de 12,5% pegará muy fuerte en mandarinas y clementinas»

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Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut, y el impacto sobre la fruta chilena

Las uvas verdes han tenido una valoración notable en Estados Unidos, vendiéndose a precios muy superiores a los de las uvas rojas, y por lo tanto no tendrán problemas.

El jueves pasado, luego de que se anunciara que el gobierno de Donald Trump iba a imponer aranceles de 12,5 por ciento a las exportaciones de varios países, Chile incluido (paga 10%), justificando la medida por una supuesta falla en impedir la «importación de bienes producidos con trabajo forzoso», los productores locales entraron en modo control de daños.
Entre los afectados están el salmón, la carne de ave, los lácteos y el aceite de oliva. Cobre, paltas, kiwis y litio quedaron libres. Tras la medida, gestiones del Canciller Francisco Pérez Mackenna en EE.UU. consiguieron que a fines de agosto venga a Chile Jeffrey Goettman, representante comercial adjunto de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, para entablar negociaciones sobre el tema.
Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut, conocedor a fondo del mercado estadounidense, analiza el impacto que la medida tendrá sobre las frutas chilenas. «El arancel de 12,5% pegará muy fuerte en mandarinas y clementinas», dice.
«El 95 por ciento de los cítricos chilenos se va a Estados Unidos, y aunque existen mercados alternativos, no son tan buenos como el estadounidense. Y también están las variedades o especies de frutas que tienen a Estados Unidos como mercado principal, pero que están dando márgenes de ganancia justo en el límite de lo positivo.
Pero son muy valorados en Estados Unidos, ¿no?
«Son muy valorados, aunque no necesariamente en términos de precio, pero sí en cuanto a calidad y aceptación. Todo nuestro negocio está orientado a Estados Unidos. Allá, la mandarina y la clementina chilenas compiten con las de Perú, que tienen una reputación bastante pobre en materia de calidad. Pero los grandes jugadores, en la actualidad, son los cítricos chilenos y sudafricanos. Uruguay, en cambio, no compite tan bien, y Argentina no tiene entrada».
¿Qué pasa con las uvas rojas?
 
«Van a pasarlo mal, porque tampoco será fácil introducirlas en otros mercados, como el europeo», advierte el especialista».
¿Habrá que buscar alternativas de mercados?     
«Es difícil buscar esas alternativas, aunque en el caso de las uvas rojas sí tenemos algunas, como Europa, Latinoamérica, México, Canadá. El año pasado tuvimos un muy buen mercado europeo, porque los países a los que ellos suelen comprar uva, Sudáfrica e India, estuvieron complicados con sus cosechas, lo que fue bueno para nosotros. Este año aún es muy temprano para saberlo, pero si se repitiera algo como eso, podríamos tener nuevamente un buen mercado europeo, y eso sería una alternativa para no enviar a Estados Unidos».
¿Qué pasará con las uvas verdes?
«Las uvas verdes han tenido una valoración notable en Estados Unidos, vendiéndose a precios muy superiores a los de las uvas rojas, y por lo tanto no tendrán problemas. Es decir, van a tener un espacio que les permitirá pagar el excedente de arancel, y todavía alcanzar buenos resultados comerciales».
¿Cómo ve el panorama para los arándanos?
«Ese caso es complicado, porque con nuestros arándanos frescos tenemos una participación bastante importante en el mercado estadounidense, cercana al 40 por ciento. Hay una competencia muy grande con Perú, en cuanto a calidad, porque nosotros tenemos una calidad más bien pobre: cerca del 60 por ciento de nuestra oferta son variedades de calidad limitada en calibre, firmeza, dulzor. Ahora estamos girando y cambiando las variedades, estamos activamente en eso, pero no es tan fácil».
¿Se puede buscar mercados alternativos para los arándanos?
«Podemos buscar otros mercados, como el europeo o aquí mismo en Latinoamérica; son dos mercados que han crecido mucho, pero el problema de los arándanos chilenos es la calidad de la oferta que tenemos, con fruta chica, blanda, y en eso no tiene tanto que ver esta situación actual de los aranceles. Hoy la oferta de variedades chilenas buenas está cerca del 10 por ciento, tal vez hasta un 25 o 30 por ciento, y el resto son bien malitas. Entonces ahora, con lo de los aranceles, esas variedades van a seguir pasándolo mal».
¿Y qué se espera en el ámbito de las cerezas?
«Bueno, no es mucho lo que afecta el tema del arancel, porque nuestra cereza se va mayoritariamente a China. Lo que va a Estados Unidos deben ser unos cinco millones de cajas. Pero sí impacta en el sentido de que estamos activamente presionando para abrir el mercado estadounidense, y por ese lado nos va a golpear, porque ese era el mercado que tenía más posibilidades de crecer, y podríamos haber llegado a venderles veinte millones de cajas».
¿Ahora entonces se cerraría esa opción de crecer en el mercado estadounidense?
«Yo creo que no se ha caído, pienso que sigue funcionando, pero ahora sí hay un elemento nuevo que tenemos que incluir, y que sería el incremento en el costo para llegar a ese mercado. La gran virtud de la cereza es que es un producto atractivo, interesante, y en Estados Unidos están muy dispuestos a abrirse a este negocio, porque ellos durante muchos años no han tenido este producto en el periodo en que nosotros lo enviamos, son fechas en que no está funcionando la fruta local».
Otro producto que podría salir perjudicado es la manzana, ¿no?
«Esto de los aranceles también golpea a la manzana, pero las manzanas chilenas no tienen un mercado estadounidense tan fuerte, exceptuando algunas variedades muy especiales que tienen buen resultado allá. En todo caso no son grandes volúmenes, porque el mayor mercado de la manzana chilena es Latinoamérica».
¿Qué más podría verse afectado?
«Hay algunos carozos que han tenido muy buenos resultados en sus variedades nuevas, como ciertas ciruelas que dan dulzores fantásticos, y yo creo que esas variedades nuevas no van a tener problemas, porque tienen buenos precios y pueden absorber un incremento de costos. Pero hay algunos carozos, sobre todo los duraznos de carne amarilla, que se envían mayoritariamente a Estados Unidos y han tenido resultados erráticos, y ahí sí podría haber complicaciones».
A su juicio, ¿qué se debería hacer para enfrentar esta situación?

«La parte política de esto no es mi tema, y no sé si habrá aún espacio para pelear, pero lo que estoy viendo es que parte de los aranceles que se pagaron la temporada pasada se están empezando a devolver, entonces no sé cómo se maneja eso. En el caso de los cítricos, por ejemplo, creo que no hay nada que hacer».

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