Ahora se toma más en serio su actividad y destaca en Fiebre de baile
De solamente carretear pasó a convertirse en el baluarte económico de su familia en Melipilla. Su abuela Lila le enseñó el valor del trabajo.
Hasta hace ocho meses, Faloon Larraguibel no se creía mucho el cuento en la televisión y su carrera erraba en la retaguardia de las coreografías de «Yingo», detrás de otras estrellas. No disfrutaba de su trabajo, se encontraba gruesa al límite de pasarse todo el día tragando batidos de proteínas y parecía tan falta de energía que ensayaba sin convicción.
«No estaba aprovechando las muchas oportunidades de estar en televisión, algo que yo quería, aunque no tenía tan claro mi camino y me lo pasaba carreteando», sostiene la rubia de 21 años sudada tras ensayar una coreografía.
Según su amiga Kathy Contreras, de «Calle 7», en ese tiempo Faloon en su cabeza tenía preocupaciones tales como «ir al mall» o salir un par de noches a la semana.
Eso, hasta que apareció Karol Dance, quien se transformó en su pololo. «Ahora ella se toma el trabajo con más concentración», reflexiona Kathy. Así, la rubia se ha convertido en la primera dama de «Yingo» y favorita en «Fiebre de baile».
El costo ha sido dejar de carretear («me duermo casi todas las noches temprano») y ensayar cada vez más duro. Por las mañanas entrena en la calle Seminario las coreografías del estelar hasta las 13 horas, almuerza a toda carrera antes de volver a Chilevisión y dedicarse dos horas a preparar su participación en el programa juvenil. Ese ritmo la hizo perder peso, como ella misma reconoce.
Carmen López, la madre de la chiquilla, opina al teléfono desde Melipilla que hay factores familiares en el cambio.
«Mi madre, Lila, era muy cercana a mi hija. Todos los días llegaba a nuestra casa de la villa 14 de Diciembre para regalonearla, enseñarle a tejer y el valor del trabajo. Por estos días se cumplen dos años de su muerte por un paro cardiaco. Pocas horas antes de eso, le regaló a Faloon una medalla que mi hija jamás se saca. Eso también la motiva», comenta la señora Carmen.
-¿Usted pensó que su hija llegaría a la televisión?
-Siempre, porque era muy animosa, muy linda, rubia, alta, muy llamativa. Ella quería ser modelo como Claudia Schmidt, incluso acá sus amigas le decían así.
La familia
Como son una familia de clase media, Erick, el líder del clan Larraguibel, se esfuerza trabajando como conductor de camiones en el norte, aunque llama todos los días a Faloon, su tercera hija y regalona. Con cariño la llama «mamita».
Carmen también se esfuerza: trabaja en el sector de comida rápida del supermercado Lider los fines de semana.
«Y yo los ayudo cada vez que puedo», asegura la rubia. ¿Cómo? Auspicia a su hermano menor, Yarek, de 9 años, con regalos todo el tiempo.
«Siempre le llevaba zapatillas, pero a veces ayudo con sus útiles, sus cosas», comenta la melipillana.
-Una duda, Faloon ¿Por qué te pusieron Faloon?
-Porque hace años había un personaje de la serie «Dinastía» con ese nombre. Mi mamá sabe la historia.
-Doña Carmen, ¿por qué le puso Faloon?
-Porque así tenía un nombre poco común.


