Aseguraron que era para consumo personal
Solo pueden hacerlo las empresas acreditadas, explica el SAG.
Con migas de pan, una cuerda y una caja, un padre y su hijo crearon un ingenioso método para cazar palomas en plena Plaza de Armas de Chillán. A un transeúnte esto no le pareció bien y alertó a Carabineros. Los cazadores explicaron que solo las querían para un criadero personal y su posterior consumo.Según la fiscal Tamara Cuello, no fueron detenidos ni formalizados, ya que «tras consultar al Servicio de Salud, se informó que no eran una especie protegida. Además no estaban cometiendo un delito flagrante ni eran un peligro para la comunidad».
El padre y su hijo se retiraron de la plaza con las manos vacías y sin saber que infringieron la Ley de Caza. Explica Loreto Álvarez, directora metropolitana del Servicio Agrícola y Ganadero, que «las palomas fueron declaradas especies dañinas, por lo que pueden ser cazadas sin límite de cuota ni época». Pero no es llegar y salir y matarlas. «Sin embargo, dicha ley prohíbe la caza y captura en zona urbana, incluso para estas especies dañinas», aclara.
Si alguien es sorprendido, el SAG puede cursarle una multa que puede ir desde las 35 a las 50 UTM (entre 1 millón 300 mil y 1 millón 900 mil pesos, aproximadamente). «En zona urbana, nadie está autorizado a cazar palomas. Solo pueden hacerlo empresas acreditadas», explica la directora.
Sobre comerse una paloma, el veterinario Jorge Twyman, director ejecutivo del Centro de Estudio y Manejo de Plagas de la Universidad de Chile, dice que estas aves «pueden transmitir parásitos y muchas enfermedades, como la salmonelosis, por lo que si no existe un control de un especialista antes del consumo existe una alta probabilidad de contagio».
Son más sabrosas que el pollo
En cazuela o a las brasas
A base de maíz es la alimentación de las palomas criadas por Hernán Westermeier, en Puerto Montt, que desde muy pequeño incorporó estas aves en su dieta. «Tienen sabor a pollo, pero son más sabrosas. Se pueden comer como uno quiera, yo las prefiero en cazuela o asadas», cuenta el hombre aclarando, de paso, que estos pajaritos no son las mismos que invaden las ciudades. «Por un pichón, que pesa medio kilo, me han ofrecido mil 700 pesos», detalla.


