La joven de 25 años acompañó a Alexis Sánchez cuando vino a la Selección y se quedó unos días para conocer el país
Luego de su cumpleaños en enero, dejó el modelaje y se dedicó a viajar y pasarlo bien, porque caí en un agujero negro muy profundo y no tenía fin, contó.
«Tienes que vivir de tal manera que no sepas dónde vas a terminar hoy», escribió la modelo Alexandra Litvinova en Instagram, desde el estadio Friuli, en febrero. En la cancha, Udinese recibía al Empoli, con Alexis Sánchez en la banca (entró en el minuto 74 ). «¿Cómo va el juego?», le preguntó su amiga Julia en la misma red social. «No entiendo nada, pero es muy interesante», respondió, honesta, la joven. Udinese ganó 3-0 y el aporte del tocopillano no fue muy significativo.
Pero Alexandra lo pasó chancho, según mostró en las fotos. Para entonces, ya había hecho un click después de casi una década en el modelaje, desde que tenía 15 años.
Al llegar a los 25, en enero, decidió dar un giro a su vida y dejó las luces y las cámaras que la hicieron conocida en prácticamente todo el norte europeo.
«He sido profundamente infeliz durante los últimos cinco años. Muchas madrugadas, trabajando desde que tenía 15 años y a la increíble velocidad a la que me movía me llevaron a una gran crisis personal. No sabía quién era y lo que quería. No sabía lo que quería hacer, pero estaba segura de que no es lo que estoy haciendo ahora. No me he considerado 100% realizada en ninguna área de mi vida. He estado sufriendo mucho. Caí en un agujero negro muy profundo y no tenía fin. Me sentía muy sola, pero no quería tener ninguna relación con la gente. El mundo y la gente eran terriblemente hostiles conmigo, y yo era muy vulnerable. No tenía energía ni ganas de salir de la cama. Y trabajé con un gran esfuerzo, contando cada minuto hasta el final de cada sesión. Paralelamente, hubo algunos acontecimientos terribles que me afectaron también. No ha habido un día en los últimos cinco años en el que no haya llorado y sentido dolor o desgarro. Y en ese agujero negro, definitivamente he tocado fondo. Sobre este período de la vida se puede hablar un montón, pero quiero decir que se ha terminado», contó en su Instagram.
Había pasado la Navidad en Italia, en Udine, donde reside Alexis, y Venecia, y volvió a casa para el fin de año. En enero, viajó a las Islas Maldivas con su mejor amiga, Alisa Vinogradova, y lo pasaron chancho: bailaron, cantaron, bebieron y bucearon. Alexandra incluso devolvió al mar una pequeña tortuga marina.
Luego viajó a Austria, específicamente a la localidad montañosa de Bad Gastein y a los Dolomitas italianos, otra cadena de cerros, y finalmente se radicó en la península.
«El último mes de mi vida ha estado lleno de cambios. Me mudé a vivir a Italia. Sí, por mucho tiempo. Me iré a casa y muy a menudo, pero me basaré aquí. Me estoy tomando un descanso de ser modelo. No niego la posibilidad de que vuelva, pero definitivamente no en los próximos dos años. Tengo algún proyecto paralelo, pero en un futuro cercano sólo pienso en descansar, simplemente acostarse, leer, dibujar o contemplar, sentir la vida fuera del trabajo y del horario loco del modelaje», posteó en abril.
En junio, viajó medio mundo para conocer Chile. Anduvo en helicóptero y a caballo, vio el Pacífico en días soleados, se fotografió en la misma terraza en que Alexis Sánchez dominó una pelota en sus vacaciones de diciembre de 2022 y almorzó en la viña Montes con el futbolista, según la periodista Cecilia Gutiérrez.
Su último posteo, de la cordillera de los Andes vista desde el cielo, incluye una sugerente frase: «Dejo mi corazón en Chile».


