Mercy Bleu lidera Rotten Room, donde 45 diseñadores muestran su vestuario
Marcianeke, Pailita, Jere Klein y Pablo Chill-E, entre otros, han armado sus looks en dicho lugar.
Con el tiempo, diversos artistas urbanos comenzaron a llegar a Rotten Room. Mercy explica que, en parte, esto se debe a que «ofrecemos el servicio de styling», que está a cargo de Andrea Lounier, y así los intérpretes arman sus looks completos para conciertos y grabaciones de videos.
La líder de Rotten Room señala que no buscó directamente convertir su marca en un lugar donde acuden artistas vinculados al trap o reguetón. «Nunca me proyecté de esa manera y se dio de forma súper orgánica. Yo he tenido el placer de vestir personalmente a King Savagge y El Futuro Fuera de Órbita. Con otros diseñadores armamos outfits para Marcianeke, Pablo Chill-E, Pailita, Jere Klein, entre otros. Chile es un país bien chico y en el rubro textil todos nos conocemos. Además, para proyectos artísticos, solamente un par de tiendas tienen el servicio de styling», explica Mercy Bleu. «Creo que estos cantantes buscan opciones más osadas y nosotros no somos una tienda con un estilo de ropa convencional. Por ejemplo, Marcianeke es súper receptivo y siempre está abierto a las propuestas que les mostramos», añade.
Antes de dedicarse al vestuario, Melisa Charlin estaba en el rubro gastronómico. Cansada de ese mundo, confeccionó sus primeras prendas -algo que aprendió en su adolescencia de manera autodidacta- para generar dinero. Finalmente a ese proyecto «le fue mejor de lo que pensé» y se dedicó por completo al diseño, sumando algunos cursos para perfeccionarse. «Quiero tener una ventana cultural, no solamente una tienda de ropa. Y una parte de nuestro proyecto incluye giras internacionales. Hemos ido a México, funcionamos como una vitrina para diseñadores chilenos, y por supuesto que vestir a cantantes como Pablo Chill-E tiene peso en el extranjero».
En todo este camino, Mercy Bleu señala que su gran inspiración ha sido su hija. «Empecé mi proyecto de ropa justo antes de quedar embarazada. Después (cuando ya iba a nacer su hija) pensé si no hago crecer este emprendimiento, no tengo otra opción . Era incompatible ser mamá y seguir en la gastronomía. Para mí fue súper importante la maternidad porque me impulsó. Mi hija es mi motor», confiesa.


