Medio Defensa.com informó de negociaciones entre Tokio y Santiago
De aquí a 2040 tenemos que renovar la escuadra completa, lo que saldría del orden de unos 8.000 millones de dólares, explica Richard J. Kouyoumdjian de AthenaLab.
El sitio especializado Defensa.com informó que hay negociaciones entre Japón y Chile para transferir fragatas niponas de las clases Murasame, Takanami y Akizuki (buques de guerra), ordenados de menor a mayor por sus capacidades. La eventual transacción se vincula con la necesidad de renovación de la flota chilena, compuesta de ocho fragatas, mientras avanza el programa de construcción en astilleros locales.
«Puede ser perfectamente posible. Desconozco si hay negociaciones en este minuto, pero Chile históricamente ha tenido una fantástica relación con la Armada de Japón, es algo que viene de hace por lo menos 130 años. Hay mucho respeto por Prat y por el almirante Togo (héroe de la batalla de Rojenstvensky contra el entonces imperio ruso). Hace mucho tiempo que no había un agregado naval en Japón, ahora lo hay», dice Richard J. Kouyoumdjian, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab, especialista en artillería y misiles, y magíster en Guerra Moderna del Kings College London. Esta buena disposición, añade, «equivale a la que tenemos con la Marina australiana y que significó que cuando dio de baja dos fragatas -las actuales Prat y Latorre, en muy buenas condiciones de calidad y de mantenimiento- nos las vendieron a Chile como preferencia por sobre otros países que estaban interesados y a un costo muy óptimo».
Un matiz entrega Fernando Wilson, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez: «Pudiera ser que se estuvieran negociando a largo plazo, pero tiendo a ser escéptico que esto vaya a ser algo inminente, considerando que la Armada japonesa recién está comenzando a exportar y acaba de firmar por un lado su primer contrato de exportación de buques usados con ocho corbetas Abukuma a la Armada de Filipinas». Agrega que «la industria naval japonesa acaba de firmar su primer contrato de exportación de fragatas clase Mogami para la Armada Australiana. Por lo tanto, tiendo a pensar que esto más bien pudiera tratarse de maniobras exploratorias o cosas en ese sentido, pero no lo veo como algo inminente u obvio».
2040
Richard Kouyoumdjian acota que «tenemos una escuadra con ocho buques de combate, aparte de los buques auxiliares y logísticos. De aquí al 2040 tenemos que renovar la escuadra completa, los ocho buques, y la mitad de la fuerza submarina, lo que saldría del orden de unos 8.000 millones de dólares. De aquí al 2040 si nosotros no hacemos nada, no vamos a tener buques de combate». Vale destacar que una de las razones de por qué Chile centra su fuerza en las fragatas es por su rapidez y su versatilidad.
Destaca que «lo que urge sobre todo es reemplazar los submarinos Simpson y Thomson, que ya tienen 45 años en operación. Lo ideal sería comprarle a Japón cuatro buques y dos submarinos».
Conceptualmente, hay diversas acepciones para denominar fragata a una embarcación. Fernando Wilson explica que «en términos generales se trata de un escolta multipropósito, un buque que desplazamiento que oscila entre las 3.000 y 5.000 toneladas, que tiene capacidades de autodefensa antiaérea y antisubmarina. Existen fragatas de propósitos generales que se han convertido de alguna forma en el buque estándar de combate de las distintas marinas medianas, mientras las grandes las construyen para incrementar números. Los británicos consideran fragata a todos sus escoltas, excepto los antiaéreos, que los llaman destructores. Los japoneses hacen también una diferenciación en ese sentido».
Richard J. Kouyoumdjian, de AthenaLab, refiere que «probablemente los buques japoneses están en un nivel interesante de equipamiento en términos de artillería, misiles de superficie, misiles antiaéreos, capacidades contra submarinos. Una fragata o un destructor son buques multipropósito, con múltiples capacidades que necesita Chile porque tenemos una zona económica exclusiva muy grande, tiene mucho mar. Necesitamos buques que sean muy oceánicos. El Océano Pacífico de Pacífico no tiene nada y, por lo tanto, nosotros siempre hemos privilegiado buques que tengan muy buena capacidad de mar, es decir, de saber navegar, que responden bien ante temporales, navegar en la zona de Magallanes y el Mar de Drake no es fácil».
«La gracia de una oferta japonesa es que permite establecer un programa puente mientras llega la solución de largo plazo, porque lo japonés no va a durar 40 años, probablemente, venga con una capacidad para durar 10 o 20 años y no 40, porque sería usado. Esto es como comprar un auto seminuevo Subaru, Honda o Toyota. Así todo el mundo entiende», dice Kouyoumdjian.
Acentúa que «habría que tomar la decisión de si vamos a construir más buques logísticos o vamos a establecer una segunda línea de producción. Tenemos una nomás. Si establecemos una segunda línea de producción y cerramos un acuerdo con algún astillero -puede ser francés, español, italiano, británico o japonés-, podríamos construir en Asmar fragatas perfectamente bien. Ya hemos construido el rompehielos Viel, el Cabo de Hornos, los buques logísticos. Ahora, hay cosas que uno tiene que importar. Esto es igual que un auto, el equipamiento del auto va a ser normalmente importado. Todo esto cuesta plata». Fernando Wilson recalca que Chile «es un buen cliente, reconocido a nivel internacional por su capacidad técnica, basta ver lo que se consiguió con los submarinos Scorpene, no solamente el subsidio de precio por ser el primer cliente, sino que lo que se ha conseguido después con la experiencia ganada en su construcción y empleo».
A nivel de gobierno no hubo una confirmación sobre el contenido del artículo, pero tampoco fue desmentido. Extraoficialmente se informó que la Armada siempre evalúa la renovación de su escuadra y, actualmente, tiene en marcha un plan que apunta a construir sus propias fragatas. Por ello, en un futuro cercano, debe buscar recambio en el mercado de segunda mano algunos modelos que permitan realizar la transición de lo actual a lo futuro construido en el país.


