Reducida versión del juicio final de la Capilla Sixtina
La obra representa una incursión no conocida del genio renacentista, cuya manufactura se validó con métodos científicos.
«Juicio Universal de Ginebra» es el nombre que recibe el lienzo al óleo que una investigación de más de ocho años atribuye su autoría al genio renacentista Miguel Ángel Buonarroti. El equipo encabezado por la historiadora cubana Amel Olivares hizo un exhaustivo seguimiento a la pieza que luego de un siglo sin paradero conocido fue restaurada en 2015 y sometida a diversos procedimientos científicos de validación.
El lienzo
Según el estudio, la obra conservada en la ciudad suiza representa una versión reducida de la escena de la Capilla Sixtina, ubicada en los Museos Vaticanos, que el célebre toscano entregó en 1560 al joven pintor Alessandro Allori para que le sirviera de base en la elaboración del retablo de la capilla de la familia Montauto, en la iglesia de la Santísima Anunciación de Florencia.
Historia
«Allori, hijo putativo de Agnolo Bronzino, estuvo en estrecho contacto con Miguel Ángel durante su estancia en Roma entre 1554 y 1560, período en el que tuvo la oportunidad de estudiar las obras del maestro», relató la historiadora Amel Olivares en declaraciones recogidas por el diario La Nazione. Agregó que «Miguel Ángel en aquella época tenía vínculos con algunas familias florentinas influyentes y aristocráticas como los Bardi, los Capranica y los Montauto que, con su banco, también financiaron la construcción de la tumba del Papa Julio II».
Análisis
El lienzo fue objeto de interpretaciones estilísticas e históricas, y análisis científicos. Eso incluyó espectrofotometría, estratigrafía y reflectografía.
Ciencia
La espectrofotometría es la técnica encargada de medir o cuantificar la energía absorbida y radiada de un material; en la estratigrafía se realiza una sección transversal de una muestra de pintura en la que se observan todos los estratos resultados de un determinado proceso creativo, que se basa en la superposición de capas diferentes; y en la reflectografía se ilumina la obra con una fuente de luz que, además de emitir luz blanca, emite radiación infrarroja que penetra la obra en función de los materiales que la componen, de modo que se dispersa, absorbe o refleja. «Todas estas técnicas se utilizan en la medida que estén disponibles. En los centros y talleres de restauración en Europa y en algunos de Latinoamérica tienen la fortuna de contar con las técnicas descritas y muchas otras que son de gran utilidad para la investigación y toma de decisiones en términos de conservación y restauración», explica Carolina Ossa, jefa de la Unidad de Gestión Patrimonial del Museo Nacional de Bellas Artes.
El estilo pictórico
Además de los parámetros que involucran métodos científicos, el artista Ismael Palma recurre a otros criterios. «Existen maneras o patrones que cada artista sigue y cultiva a lo largo de su carrera. Ante los ojos de incluso alguien aficionado al Renacimiento, sin saber el verdadero autor de una obra, sería capaz de atribuir o relacionar una obra con algún maestro de la época. En este caso particular, el tratamiento de los cuerpos, sus gestos y los rasgos antroposomáticos de los personajes, costaría pensar que lo haya hecho otra persona distinta a Miguel Ángel», dice el autor.
Restauración
La restauración de obras renacentistas, aporta Jose Pedro Hernández -académico de la carrera de Historia de la Universidad de las Américas- «son desafíos únicos en que se analiza parte por parte. Por ejemplo, cómo está la degradación, cómo ha sido el comportamiento de los materiales frente a la luz, a los cambios de temperatura». Las complejidades que enfrentan los restauradores de obras renacentistas, matiza Carolina Ossa, del Bellas Artes, «son menores a las que enfrentan los restauradores de arte contemporáneo o moderno. En general, los materiales que utilizaban eran más nobles y se conservan mejor que los más actuales. Los artistas trabajaban de acuerdo a manuales en los cuales estaban muy bien descritos los materiales y procedimientos, por tanto existe mucha información disponible para los restauradores».
Respecto de la autoría, ¿cómo son los procesos de validación?
«Las autorías requieren de procesos de investigación para llegar a conclusiones no siempre totales. En general, se requiere de estudios complementarios que reúnan una gran cantidad de saberes, los cuales confluyen en hipótesis con las cuales se pueden comparar materiales, técnicas, modos de hacer, estilos, formatos y un sin número de alternativas. En el caso de la pintura al óleo y sobre tela de Miguel Ángel no es extraño que realizara una pieza en formato móvil, ya que la de la Capilla Sixtina es un fresco, otra técnica; y está permanentemente en el muro, es decir es inamovible. Tampoco es extraño que los artistas hagan más de una obra con la misma imagen, era y es una práctica que se realiza frecuentemente».


