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Autor de la Foto: Miguel Arenas
Título/Pie de foto: Larraín cree que la posibilidad de reactivación económica en Chile es muy baja con las tres reformas (tributaria, laboral y de educación).
El ex ministro de Hacienda de Piñera habla sobre un 2015 económicamente al debe
El economista está alarmado con el bajo desempeño de la economía nacional en 2014. Cree que las cosas no mejorarán durante el año que comienza; y considera que la presentación de la reforma laboral, el lunes pasado, es un mal inicio. Advierte: «Solo Venezuela nos supera en la caída de la inversión».
Juan Diego Montalva
Felipe Larraín dejó el ministerio de Hacienda en marzo del 2014 y volvió inmediatamente a su posición de profesor de economía en la Universidad Católica para crear el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (CLAPES-UC). Ahora, el economista que estuvo a cargo de la Hacienda pública durante el gobierno de Sebastián Piñera está dedicado a mirar desde afuera lo que pasa con nuestra economía, y no puede parar de hablar cuando se le pide opinión respecto al momento económico y el nuevo proyecto de reforma laboral enviado, el lunes pasado, al Congreso.
-¿Cuando ejerció como ministro de Hacienda sintió que estaba metiéndose en la billetera de las personas, que estaba repercutiendo en el día a día de la gente?
-Sin duda que el trabajo en Hacienda tiene injerencia en las personas. Antes de ser ministro yo fui asesor de gobiernos, presidentes y de ministros de hacienda de diversos países. Desde esa época he podido darme cuenta del efecto de una buena política pública y cómo puede cambiarles la vida a las personas.
Como asesor uno daba opiniones, pero es otra cosa con guitarra, cuando eres el ministro de Hacienda y eres responsable de que las cosas se hagan bien.
-¿Cuál es la dificultad de estar con la guitarra?
-Uno puede tener excelentes argumentos, pero cuando estás en el Congreso puedes perder en la votación. Es duro y ocurre, es parte del proceso político.
-La ministra de Trabajo, Javiera Blanco,dijo que la reforma laboral presentada el lunes iba a ser un círculo virtuoso que generaría más empleo.
-Me recordó mucho lo que se dijo con la reforma tributaria, que iba a aumentar la inversión, mejorar el crecimiento y el empleo. Nada de eso tiene sustento y no sé de dónde viene el optimismo de la ministra Blanco; pero, con todo respeto, no hay nada que avale sus palabras.
-¿No le da el beneficio de la duda, y que la reforma logre aumentar el empleo?
-Esta no es una reforma pro empleo, por el contrario, es una reforma pro sindical, hecha a la medida de la CUT. No considera a los desempleados, los trabajadores informales, los no sindicalizados o los que buscan empleo por primera vez. Le da el monopolio de la negociación colectiva a los sindicatos, no permite otros grupos negociadores y los beneficios de la negociación colectiva no podrán extenderse a otros trabajadores no sindicalizados. Y si el empresario quiere extenderlo a todos los trabajadores, será visto como una práctica anti sindical. Me parece estupendo tener un mayor porcentaje de trabajadores sindicalizados, pero eso tiene que ganárselo los sindicatos, como se los tienen que ganar todas las organizaciones sociales que trabajan para atraer gente.
-El día en que se presentó la reforma laboral también se conoció una baja en el desempleo.
-El desempleo baja por razones estacionales, son los mejores meses del sector agrícola y del comercio. Cuando se termine este empleo estacional, el daño que ha producido la reforma tributaria se va a sumar al daño de la nueva reforma laboral. Espero que exista oportunidad para arreglar este proyecto e incorporar temas, como el estímulo a la capacitación, calidad de mano de obra, calidad del empleo y los salarios.
-¿Cuáles serían los efectos negativos sobre el empleo?
-Este proyecto de ley incentiva la automatización y la informalidad. Uno de los problemas que tiene el mundo ahora es que sustituye trabajo por capital (mano de obra por máquinas). Hay países, como Estados Unidos, que, a pesar de los altos niveles de mecanización tecnológica, logran tener bajos índices de desempleo porque la economía se expande y crean otras fuentes de empleo. Pero eso no lo veo en nuestra economía.
-¿Es pesimista respecto de una pronta reactivación de la economía?
-La posibilidad de reactivación de la economía chilena es muy baja con estas tres reformas que hemos conocido (reforma tributaria, educación y laboral) y no sabemos todavía lo que viene con la reforma constitucional. Mi impresión es que estamos frente a un gobierno que no ha querido entender los efectos de sus reformas en la economía y en las personas. Nos dijeron que la reforma tributaria la iba a pagar el uno por ciento de la población y ahora la estamos pagando todos. La clase media está viendo cómo le subieron los impuestos al comprar un auto nuevo, comprar bebidas no alcohólicas o bebidas alcohólicas.
-La Nueva Mayoría explica esta caída de la economía como un fenómeno regional y coloca el ejemplo de Perú, que sufre una contracción de la economía.
-Perú está sufriendo una desaceleración, es cierto, pero ¿qué hicieron con esta desaceleración? Redujeron los impuestos a la inversión. Aquí en Chile, en cambio, aumentan los impuestos y mandan una reforma laboral. En Chile hay una verdadera hemorragia de reformas, un bombardeo de reformas que me parecen muy poco criteriosas de parte del gobierno.
-¿Qué podrían hacer las autoridades para revertir este escenario?
-Realizar diagnósticos adecuados, tener autocrítica. Si sacamos las grandes crisis internacionales que enfrentó nuestra economía en los últimos años (crisis de la deuda, del petróleo, asiática y la crisis financiera de 2009), este desempeño económico es el peor de Chile en los últimos 40 años. Tenemos que ir hasta la Unidad Popular para ver rendimientos tan bajos. Chile es el país de la región con mayor caída de la inversión en los últimos cinco trimestres. El único país que nos supera en la caída de la inversión es Venezuela, que vive una profunda crisis económica y social. Las cifras no engañan, no le contemos cuentos al país.
-¿Pero el precio del dólar no podría servir para reactivar al sector exportador y aumentar el empleo?
-Hay dos cosas muy positivas para nuestra economía, el tipo de cambio más competitivo y unas tasas de interés muy bajas. Esas dos cosas podrían haber estimulado nuestra economía, pero no fue así, crecimos menos del dos por ciento. Hemos tenido un bajón de dos puntos y medio en un año y esto tiene que ver mucho con el escenario interno.
-¿La gente de la calle está sintiendo esta desaceleración?
-La está sufriendo porque los salarios reales apenas están creciendo debido al aumento de la inflación. En términos de empleo, las posibilidades están disminuyendo y el desempleo va a aumentar en los meses más difíciles. En este sentido, las encuestas de opinión pública ya están reflejando este malestar de la gente con la reformas y el gobierno.
«Estamos frente a un gobierno que no ha querido entender los efectos de sus reformas en la economía y en las personas»
Felipe Larraín


