Fue un mal día, comenta la fundadora de Axé Bahía
Se le cayó encima una mesa de vidrio que se quebró sin aviso y Gianluca, de 11, se hirió cerca del ojo. Le vemos el lado positivo, dice ella. Sociólogo y química dan sus opiniones.
Optimista por convicción, Flaviana Seeling está supurando un día para el olvido en que le pasaron dos eventos independientes que afectaron a ella y uno de sus hijos. ‘Partí en la mañana con el primer incidente y terminé de madrugada en la clínica. Fue un mal día y no te voy a mentir: uno llega a preguntarse por qué me está sucediendo esto', explica la bailarina brasileña.
Los eventos sucedieron el sábado recién pasado en la casa de la fundadora de Axe Bahía, en Chicureo, Colina.
Mañana
A las 7 AM, mientras el resto de la familia descansaba, Flaviana estaba conectada vía remota a un diplomado que realiza. Se hizo acompañar por un trozo de una torta de chocolate que preparó el día anterior. ‘De pronto la mesa de vidrio en que estaba viendo el computador estalló de la nada', recuerda.
¿Cómo estalló?
‘Es una mesa de vidrio grande que compré hace 3 años. Sus patas eran en forma de V, también de vidrio. Sin que hubiese un golpe, una de ellas estalló y quedó todo el piso lleno de trozos de vidrio. El peso de todo lo que había allí me cayó sobre las piernas'.
El ruido alertó a Orlando, el marido de Flaviana, y una amiga que alojaba en la casa. Entre los tres con dificultad pudieron mover la cubierta. ‘Por suerte no estaban allí mis cuatro poodles ni mi sobrino. Mis angelitos no dejaron que pasara algo, Dios nos protege', analiza.
Si bien el golpe no dejó sus piernas moradas, al día siguiente comenzó un dolor que aún no la abandona. Pasó todo el lunes en reposo, con calmantes antes de visitar un médico. ‘Me duelen tanto que me cuesta caminar, amigo', comenta. ‘Yo creo que hay mala energía, por eso trato de estar rodeada de gente con buenas vibras y me preocupo con quién me junto o va a mi casa', añade.
Noche
Unas doce horas más tarde, la familia organizó un asado con amigos, aprovechando que Seeling no tenía que actuar con Axe Bahía. A esa misma hora figuraba Gianluca, de 11 años, saltaba con enjundia sobre un sillón de espuma hasta que un error de cálculo causó que el niño aterrizara con la frente en uno de los soportes de madera del mueble.
‘Fue tan fuerte que se rompió entre el ojo y la ceja. Sangró bastante y lo llevamos a la clínica para que lo atendieran, estuvimos allí hasta la madrugada. Entre puntos internos y externos, le pusieron unos 15 puntos', afirma Flaviana.
‘El médico quería ponerle anestesia, pero Gianluca dijo que no quería que lo pincharan y sólo le pusieron una cremita en la zona', agrega la madre.
Al día siguiente, el chico amaneció con el ojo derecho completamente hinchado. ‘No fue al colegio porque no puede ni abrirlo', afirma Seeling. ‘Pero como siempre, nosotros le vemos el lado positivo: fue junto al ojo y no en el ojo mismo'. Gianluca, por su parte, contó que ya está bien y mandó un mensaje a otros niños: ‘Quería decir que antes de hacer algo piensen en las consecuencias'.
¿Suerte?
El sociólogo Mauro Basaure, profesor de la U. Andrés Bello, comenta que tanto su disciplina como la sicología han estudiado lo que llama ‘pensamiento mágico' en las personas.
‘Cuando suceden dos eventos mucha gente hace asociaciones entre hechos, producen un contexto y perciben patrones donde no los hay. Les otorgan causalidad aunque no tienen relación uno con otro. De ahí aparece la idea de buena o mala suerte', comenta.
Basaure asegura que esas personas llegan a la conclusión de que existe una fuerza externa a ellos mismos que influye en sus vidas. ‘Entonces para revertir la mala suerte o seguir con la buena suerte, realizan acciones'.
¿Cómo las cábalas?
‘Sí, pues la idea es que dichos eventos dependen de algo externo, sin relacionarlo con lo que nosotros hemos hecho. Pasa lo mismo con la idea de un día malo o de mala suerte. También responde al pensamiento mágico.
Vidrio roto
¿Por qué se rompe un vidrio? Responde Deysma Coll, doctora en química que alguna vez sufrió el inesperado destrozo del vidrio de su ducha. ‘Una de las razones se debe a los cambios de temperatura causan el cambio de volumen y si hay una pequeña rotura en el vidrio genera tensiones y se quiebra', explica.
‘Otra razón tiene que ver con la fabricación de los vidrios templados: se debe calentar y enfriar rápidamente. Puede suceder que en el proceso queden atrapadas partículas de niquel sulfuro. Son impurezas que vienen de los hornos o materias primas que quedan atrapadas y con la temperatura ambiente se comienza a acomodar y cambia de volumen. Hace tensión y quiebra el vidrio', explica.


