En ceremonia de izamiento de la gran bandera
Eran las 12 un cuarto del día, se entonaba la última estrofa del himno nacional y, como si hubiese formado parte del protocolo oficial, corrió la única brisa de la tarde que fue capaz de hacer flamear la bandera gigante. Cinco aviones remataron el sublime instante Bicentenario dejando en el cielo sendas estelas de humo blanco, azul y rojo.
Era un momento histórico. Allí estaba el Presidente Sebastián Piñera sudando la gota gorda; cuatro ex Presidentes de la República igual de sancochados; la totalidad de los ministros de Estado, diputados y senadores suplicando por un toldo que nunca llegó. Había civiles y militares, empresarios y trabajadores, mapuches y aymaras, ciudadanos de a pie, la señora Juanita, don Lucho y, entre medio, en extraordinaria combinación con la bandera y el humo de los aviones, una fresca y jovial rubia de pelo corto y amplias gafas se dejaba fotografiar con un grupo de admiradores.
«Te ves regia, te pasaste», le dijo uno. «La más linda del izamiento», le dijo otro. «Tupenda «, comentó una señora.
Cuando a Francisca García-Huidobro le llegó la invitación del izamiento de la bandera, de inmediato tuvo la convicción de que «no podía ir vestida con cualquier cosa», sino con «un look Bicentenario». A saber:
Pollera azul, «que me la dieron en Chilevisión para una promoción que nunca se hizo, así que me la quedé»; blusa blanca «que la tengo del año de la pera»; zapatos y cinturón rojos, «que son míos desde hace tiempo, así que no me los compré para la ocasión»; un pañuelo de seda que combina con todo; y unas «uñas Bicentenario» conformadas por una base roja sazonada con una estrellita solitaria en miniatura color blanco. En suma, una bandera ambulante.
«Se me acercaron varios diputados y senadores para felicitarme, fíjate. Diputados que admitieron fuera de cámara que no se perdían Primer Plano», reveló toda oronda la actriz y conductora.


