La argentina Juliana Scaglione, quien participa en El internado, habla de su paso por el programa y Chile
Su carácter explosivo en Gran hermano marcó. La gente me ha visto en situaciones críticas, así que piensa que si me ve en la calle les voy a gritar o a pegar, y no es así. Nosé qué hacer con eso, sincera.
Juliana Scaglione camina por los pasillos de Mega y alguien la saluda con un «Te amo». Ella se le acerca rápido y lo abraza. «Parezco loca, pero soy amorosa», se define la entrenadora física con una gran sonrisa y mirando a los ojos.
La argentina en 2023 alcanzó fama cuando participó en la temporada 11 de «Gran hermano» en ese país, y aunque no ganó allí, su explosiva personalidad generó pasiones en los televidentes, quienes la salvaron en cinco ocasiones cuando sus compañeros, con quienes tuvo numerosos conflictos, la nominaban para dejar el encierro. Hoy aparece en la pantalla local como participante en «El internado» en Mega, su primer reality chileno, donde ha tenido conflictos con Arenita (Natalia Rodríguez), Adrián Pedraja, Tom Brusse y Blu Dumay. Con esta última, ha pasado numerosos panoramas en su estadía en Chile que se terminó el viernes y que incluyó a otras miembros del programa como Akemi Nakamura, Agustina Pontoriero y hasta Carla Ochoa, pues el programa se terminó de grabar a fines de diciembre.
Ahora no la veo furiosa, Furia.
«La gente me ha visto en situaciones críticas, así que piensa que si me ve en la calle les voy a gritar o a pegar, y no es así. No sé qué hacer con eso, sé que lo tengo que cambiar (dar esa impresión). Yo tengo un lado empático súper fuerte, hay mucha gente a la que ayudo y me dicen: basta, Juli, ocúpate de vos. Es que soy pisciana pero soy muy competitiva. Soy una mina muy histriónica, pero también tengo un lado bondadoso porque vengo de familia de italianos, así que me salta la térmica».
Para Scaglione, este proyecto de Mega fue su primer acercamiento que se concretó en la TV chilena. «Tuve dos oportunidades antes para realities, uno en Canal 13, Palabra de honor, pero no me gustó porque ahí no teníamos comida y era bastante estricto. Y en otra oportunidad para La casa de los famosos en Colombia y no me sentí muy preparada. Primero quería bancarme un reality chileno, ver algo diferente en otro país. Y de El internado me gustó que hay gente de otros países, otras culturas, y pasó que nos decíamos groserías, cosas súper despectivas y no entendíamos (los modismos), no nos generaba bronca hasta que ya el mismo roce lo hacía», cuenta, así como manifiesta sus ganas de seguir participando en proyectos así acá porque «en Chile hay una fábrica de ese formato más grande que en Argentina».
Asume que en «El internado» no fue la mujer explosiva que marcó en la TV al otro lado de la cordillera: «Para mí fue una experiencia súper rica, aprendí a comprender al otro, porque en GH me dediqué a echar gente y atacar. Acá aprendí a hacerme amigos, y además que fui atleta toda mi vida, y se me dieron las competencias. Yo quería entrar como Furia pero mostré a Juliana, sé que me buscaron (del programa) para generar conflictos pero acá no ataqué sicológicamente porque sé que el karma vuelve. Mis grandes peleas han sido con Adrián Pedraja (español), que fueron conflictos que para mí fueron cine para ver con pocholos (cabritas). Yo estaba controlada, aunque estaban los productores pensando que nos íbamos a pegar. Justo esta semana sale que le dije a Blu que era una falsa de mi…, pero después verán».
La junta con sus excompañeras de encierro se gestó así: «Sé que uno en los realities hace promesas que nunca se cumplen, pero con algunas chicas dijimos lo de volvernos a ver. En Argentina hablé con Agus, le dije que en febrero no podía juntarme pero si lo hacíamos antes podía. Así que hicimos un grupo en WhatsApp con Blu, Agus, Akemi (colombiana), Natalia y decidimos venirnos a Chile a ver a Blu, Fernando (Solabarrieta) y a Carla (Ochoa). Estoy muy contenta por las relaciones genuinas que se dieron, salir de un reality donde estuvimos tres meses y conocer a gente tan linda, me tiene muy contenta».
Hasta conoció a los papás de Blu.
«Estuvimos con Iván (Zamorano) y María (Alberó), ellos alquilaron una casa en Cachagua. Estuvimos una noche. Iván nos cocinó y todo. El hombre chileno es muy servicial, es tan caballeroso. Iván y María nos preguntaron de todo, nos trataron excelente. Se nota que son muy buenos padres, quieren muchísimo a Blu. Yo que no tengo papás sé notar esa linda sintonía, que están atentos a los detalles. Hasta vimos un capítulo del reality juntos y se mataban de la risa. Blu es muy tranquila, muy educada, y a la vez muy defensora. Nos fue a buscar al aeropuerto cuando llegamos, se ofreció a llevarnos a lugares, nos ha dicho dónde tenemos que conocer. Es que en Argentina me pasa que no sé si alguien quiere estar conmigo por la fama».
¿Y qué pasó con Nicolás Solabarrieta? ¿Se vieron? Usted le coqueteó en el encierro.
«Sí, unos minutos. Nos saludamos. Estuve más con Fernando y su hijo Iñaki. Es que Nico se fue de viaje a Sudáfrica, habla muy poquito, es muy reservado. A mí él me encanta, pero está en otra realidad, muchos me dicen que sigue enganchado de su relación anterior (Valentina Torres, alias Guarén) y eso está perfecto, hay que entenderlo. Yo salí de un reality, estuve encerrada, y no puedo ir a molestar a alguien que tiene su vida real. No lo quiero asustar porque yo salí como si fuera un vampiro, y hay que relajarse un toque. Él es súper amable, gracioso, pero no se dio la conexión fuera como se dio dentro del encierro, que hasta tuvimos un casamiento ficticio (en una actividad). Pero bueno, si no se da, no se da. Capaz que nos volvamos a encontrar. Aparte que yo siento que no soy el tipo de chicas que al hijo de Fer le gustan. Yo tengo otro potencial, soy mucho más avasallante y a él le gustan chicas, con pelo largo… otro tipo de chicas».
Se conoció con Cony Capelli también en estos días.
«Qué bueno que Chile dejó ganar a una mujer en GH. Somos una logia los que estuvimos en Gran hermano, porque es un formato que golpea la cabeza, es un encierro extremo. Entonces nos vimos y fue como cuando alguien te entiende, como hermanos. Yo sé lo que vivió, ella sabe lo que viví. Ella bancó un montón de cosas que le hicieron, y era obvio que tenía que ganar. Pincoya (Jennifer Galvarini) también me gusta un montón. Cuando conocí a Cony ella me dijo: todo el machismo que te bancaste. Fue wow conocerla, la encontré re-mina y veo dónde ha llegado. Acá los personajes de reality van creciendo, es una locura hermosa convertirse en artistas. Yo también toleré un montón de cosas, también estuve como 200 días encerrada, fue una barbaridad, y cuando sales debes aprender a manejarte, a estar en programas de TV, a dar entrevistas».